Lo que Colombia quiere es seguir anestesiada. Quiere creer que el almuerzo gratis existe, que el Estado es un pozo sin fondo y que podemos alcanzar la prosperidad decretando derechos sin necesidad de producir
Porque, al final, el verdadero salto no es pasar de primera a segunda o tercera generación. Es convertirse en una institución capaz de renovarse sin perder aquello que hizo que las personas confiaran en ella desde el comienzo