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Analistas 31/03/2022

Una historia que merece ser contada

Catalina Ortiz
Representante a la Cámara

Pocos personajes en la política colombiana tienen una historia tan fascinante como la de Luis Gilberto Murillo, la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo. Un ejemplo de superación e inspiración para tantas personas de las regiones más apartadas de nuestro país.

Murillo nació en un pequeño municipio que queda a cuatro horas de Quibdó llamado Andagoya en donde, como en muchos otros lugares del Chocó y de Colombia, sólo hay luz en algunos momentos del día. A pesar de las circunstancias, Murillo mostró su potencial obteniendo uno de los puntajes más altos del Icfes, lo que le hizo ganar una beca del Icetex que lo llevó a estudiar Ingeniería de Minas en Moscú, en la Rusia de los 80.

A pesar de la tremenda barrera idiomática y cultural -estamos hablando del fin de la era soviética durante la Guerra Fría-, Murillo logró adaptarse y aprender ruso e inglés a la perfección. Alejado de su familia y del calor que trae el Pacífico colombiano, en aquella época ochentera en la que sólo se podía hablar por minutos costosos de larga distancia, entró becado a la Universidad de Moscú y allí estudió hasta graduarse con honores. Le fue tan bien que le ofrecieron otra beca para hacer una maestría en Ciencias de la Ingeniería, título que también obtuvo con honores.

Aunque Murillo tuvo la oportunidad de hacer un doctorado, decidió volver al Chocó para aportar al desarrollo de su región y del país. Fue nombrado gerente de Codechocó en 1993 y luego hizo parte del equipo de Medio Ambiente en la Alcaldía de Antanas Mockus, en Bogotá. Llegó a convertirse en gobernador del Chocó en 1997 y luego repitió en 2011. Desde entonces, se ha tenido que enfrentar a los detractores de la política tradicional de su departamento.

Murillo no sólo logró superar las adversidades propias de aquellas regiones más apartadas, sino que, además, tuvo que enfrentarse con la realidad del conflicto armado. En el año 2000, fue víctima de secuestro por grupos paramilitares. Esta situación hizo que tuviera que irse con su familia a Washington; situación que aprovechó y que terminó fortaleciendo su carrera política. En Estados Unidos logró hacer parte como asesor de los equipos del USAID, BID y del PNUD, y como revisor del Banco Mundial.

Su paso por Estados Unidos le permitió fortalecer sus relaciones con importantes organizaciones y agencias de dicho país que posteriormente fueron base de parte de la agenda diplomática de Juan Manuel Santos con la Casa Blanca. Precisamente, Murillo aportó al Decálogo Afrocolombiano durante la negociación del TLC. Finalmente, con lo exitoso de esta experiencia Murillo fue nombrado por Santos como coordinador del Plan Pacífico y luego como Ministro de Ambiente, Minas y Energía.

Tener a Luis Gilberto Murillo de candidato a la vicepresidencia es muestra de que este país está cambiando. Personas como él, capaces de desafiar las condiciones donde nació y salir adelante, no solo inspiran sino que demuestran lo que es posible y se empeñan en lograrlo. Bienvenido con aplauso de pie a Luis Gilberto. Que el cambio que representas lo hagamos realidad para Colombia.

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