Nuevamente el proyecto para la construcción de un puerto de aguas profundas en Tribugá volvió a tener un espacio destacado en la agenda nacional. El 26 de agosto, la Gobernación del Chocó emitió un decreto a través del cual cita a sesiones extraordinarias de la Asamblea Departamental con el fin de discutir un proyecto de ordenanza para declarar como obra de utilidad pública e interés social al megaproyecto del puerto y su infraestructura conexa.

Ya el 11 de mayo el gobernador encargado del Chocó, Jefferson Mena, había anunciado que trabajaría para hacer realidad el puerto de Tribugá. Se pregunta uno por qué a pesar de la evidencia que indica que no es conveniente se insiste en sacar este proyecto adelante.

Recordemos que el 24 de mayo Codechocó emitió una comunicación en la cual manifiesta que “el proyecto puerto de Tribugá no es una actividad compatible con el área protegida de Nuquí”. Así mismo, el 24 de enero la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) negó el Estudio de Impacto Ambiental de este proyecto, por incumplir requisitos legales. Como si esto no fuera suficiente, hay al menos cinco argumentos que sustentan lo inconveniente de esta iniciativa.

1. Colombia no necesita un nuevo puerto. En 2019 se movió solo 10% de la capacidad portuaria en el Pacífico colombiano. Antes de pensar en ampliarla es necesario generar estrategias económicas que impulsen el movimiento de carga o servicios navieros en el país, pues en los últimos años la carga marítima ha disminuido.

2. Construir un puerto en Tribugá es más costoso que mejorar el puerto de Buenaventura. El costo estimado para la construcción desde ceros es de US$800 millones, mientras que el dragado del puerto existente costaría cerca de US$258 millones. ¡Menos de la mitad!

3. El puerto estaría más lejos de las principales ciudades del Pacífico y el centro del país. Hay mayor distancia de Bogotá, Manizales, Pereira, Armenia y Cali hasta Tribugá, que hasta Buenaventura. Solo de Tribugá a Bogotá hay 140 kms más que de Bogotá a Buenaventura. No se debe olvidar que lo que más afecta la competitividad de Colombia en materia portuaria son los altos costos del transporte interno, que representan 36,6% del costo total.

4. Impacto ambiental. Este proyecto afectaría a más de 1.500 ballenas, pues el golfo de Tribugá tiene 34,7 hectáreas de corredor migratorio de esta especie. Se acabaría además con aproximadamente 50% de los manglares, de acuerdo a Marviva esto equivale a una pérdida de US$232 millones.

5. Un puerto por sí solo no garantiza desarrollo. De acuerdo con el Banco de la República, las actividades portuarias por sus características no son las de mayor generación de empleo. Por ello recomendó para Buenaventura, a pesar de las restricciones en la calidad de los suelos, considerar que existe un gran potencial productivo en actividades como las forestales y las pesqueras, al igual que en ecoturismo. La Sociedad Portuaria de Buenaventura solo aporta 550 empleos directos y 7.000 indirectos, insuficientes para lo que se necesita en la región.

No se trata de oponernos al desarrollo del Chocó, como los defensores del puerto lo han insinuado, se trata de debatir de acuerdo a la evidencia los proyectos de infraestructura que realmente son necesarios para el país. Entre ellos alternativas de desarrollo sostenible para Tribugá y Nuquí.