Analistas 01/07/2020

¡Ley de crecimiento verde ya!

Antes de que nos cambiara el mundo con el covid-19, Colombia estaba en una conversación sobre una eventual “ley de crecimiento verde”. Se pretendía ponernos a tono con un crecimiento más limpio y que nuestra participación en enfrentar el cambio climático fuera mucho más agresiva. La pregunta ahora es ¿post-pandemia sigue siendo válido pensar en una ley verde?

Es alentador ver cómo ha crecido la “conciencia verde y de sostenibilidad”. Infortunadamente es más lo que decimos que lo que hacemos. En 2015 se estimó que el daño ambiental y los conocidos flagelos de minería ilegal, narcotráfico, contaminación del aire y deforestación, por nombrar algunos, fue de alrededor de 1$6,6 billones, y viene en aumento.

Pero ¿qué tiene que ver la pandemia con el cambio climático y lo verde? No es que uno haya causado lo otro, pero sí hay relaciones. La prestigiosa revista The Economist dice que debemos “aprovechar el momento” de la pandemia para profundizar los mercados de carbono entre otros. También nos advierte que una próxima catástrofe de las dimensiones del covid-19 puede ser de naturaleza ambiental.

Por eso, podría valer la pena aprovechar los efectos no esperados de la pandemia. Nuevos hábitos a los que nos hemos acostumbrado. Por ejemplo, a trabajar con menos, a ser más frugales, a ahorrar más, a tener menos desplazamientos, a valorar los parques y el verde.

Claro que sabíamos que era mejor tener horas diferenciadas para desplazarnos por la ciudad, porque mejora la calidad del aire. Sabíamos que era mejor que la gente se quede trabajando en casa, camine y use bicicleta para reducir emisiones de CO2 y la demanda por petróleo. Todo eso lo sabíamos, pero no lo habíamos vivido.

Entonces, de cara al enorme desafío económico que nos deja la pandemia y entendiendo que, aunque impopular, lo más probable es que vayamos para una reforma tributaria, se pregunta uno si no sería conveniente aprovechar este momento para impulsar normas de crecimiento verde.

El hueco fiscal que deja esta coyuntura se puede financiar con endeudamiento sólo hasta cierto punto. Quizás ahora, por la pandemia, sea más fácil darle la bienvenida a los impuestos verdes, como una manera de hacer un recaudo inteligente que pueda incentivar comportamientos deseados, crear un mercado robusto de carbono y usar los recursos que se recauden para que la tecnología verde se implemente y crezca a mejor ritmo.

Una de las cosas más seductoras de los impuestos verdes es que no están destinados, la gran mayoría, a aumentar el recaudo, sino a conseguir recursos para mitigar. Por eso, la idea de un impuesto al carbono que termine siendo fuente de recursos para la reforestación es por lo menos digna de un estudio detallado.

¿Cuál es el riesgo? Y en eso quiero ser muy sincera. Si esos nuevos tributos son una talanquera para volver a parar la economía hay que mirarlos con cuidado. Pero siempre está la opción de que las normas entren en vigencia en un plazo de dos o tres años y de esa manera le damos suficiente tiempo a las empresas para la reconversión pero sobre todo para la recuperación.

Bienvenido el debate sobre los tributos verdes. Puede ser que como dicen los expertos, nos ayude a evitar una catástrofe ambiental, nos consiga recursos para la sostenibilidad y nos permita aprovechar el momento.