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Tribuna Parlamentaria 30/09/2021

La deuda con el Valle

Catalina Ortiz
Representante a la Cámara

Este gobierno tiene una deuda con el Valle del Cauca. Lo digo, entre otros, porque tras meses de estar pedaleando y golpeando puertas para poner en marcha el Plan de Salvamento para la economía de la región no hemos tenido avances significativos. Los esfuerzos conjuntos con los gremios locales, parlamentarios de todas las vertientes y empresarios se los han pasado por la faja.

El Valle del Cauca es la tercera economía que más aporta al PIB Nacional. Sin embargo, ha sido uno de los departamentos más golpeados por la crisis económica que viene desde la pandemia y que se recrudeció -especialmente en esta región- con el paro nacional. Y es que el nivel de afectación para el empresariado caleño por los confinamientos y la crisis de orden público vivida este año fue de más del doble del promedio nacional, según las encuestas de Confecámaras.

El Presidente Iván Duque, cuando finalmente vino a Cali y al Valle en el marco del paro y post-paro reconoció la gravedad de la situación del Valle y se comprometió con medidas específicas. A la fecha, seguimos esperando.

Entre una coalición amplia de gremios, empresas y otros se presentaron más de 30 propuestas de reactivación o salvamento para el Valle. Casi nada ha sido acogido. Como tampoco la cofinanciación de las estaciones y buses dañadas del MIO en Cali ni proyectos como el dragado del puerto de Buenaventura, que sigue en estudios; la vía Mulaló-Loboguerrero, que no pudo iniciar su construcción; y la nueva concesión del Aeropuerto Alfonso Bonilla, entre otros.

Sería injusto desconocer los avances que se han logrado en proyectos promovidos desde el Bloque Parlamentario del Valle y que han requerido el apoyo del Gobierno. Ejemplo de ello es la cofinanciación del déficit operacional y pérdidas de los sistemas de transporte masivo, que para el caso del MIO llegó a 147 mil millones para el 2020, sin olvidar el daño a la infraestructura.

También, vale la pena destacar el logro de permitir que Cali y otras ciudades, que tienen el mayor número de bienes en proceso de extinción y extintos desde la época del narcotráfico, puedan tener su propiedad y usarlos para realizar proyectos de desarrollo en la ciudad. Así como lograr un año de gracia para el pago de la deuda que tiene Emcali con la Nación.

No sólo están esos avances legislativos, sino también los de infraestructura del departamento y cuyo progreso proviene también de nuestra gestión. Sin duda, la inclusión del aeropuerto de Buenaventura como eje de productividad regional al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, los estudios del Tren de Cercanías con el inicio de los estudios de factibilidad o la adjudicación y preconstrucción de la malla vial.

Para que las propuestas que hacemos los congresistas del Valle se materialicen necesitamos el apoyo decidido del Gobierno, quien definitivamente está en deuda. Continuaremos alzando la voz y tocando puertas para que el departamento tenga los proyectos que necesita.

En el Congreso se tiene una que otra satisfacción de poder lograr cosas por la región. Pero, lo cierto es que hoy hay enorme frustración porque no hay un aliado en el Gobierno Nacional para poner en marcha las leyes y los proyectos que necesita la región. Seguiremos empujando hasta el final.