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Tribuna Parlamentaria 24/08/2021

Crecimiento sin empleo

Catalina Ortiz
Representante a la Cámara

El Gobierno del presidente Iván Duque ha celebrado insistentemente los resultados publicados del Dane del comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) para Colombia en el segundo trimestre de 2021. Ha sido noticia que la economía colombiana está activándose ya que el PIB creció 17,6% en este trimestre.

Se ha resaltado que este crecimiento resulta ser el más alto desde 1999, por lo que representa una considerable recuperación frente a la caída de la producción experimentada como consecuencia de la pandemia del covid en 2020. No sorprende el alboroto pues la tasa de crecimiento resulta ser una de las más altas del mundo para este período, superando a la de Estados Unidos (12,2%) o la Zona Euro (13,7%).

Sin embargo, celebrar el crecimiento de la producción a secas es una posición que desconoce la complejidad de lo que significa avanzar en la dirección de la recuperación económica.

En este sentido, continúan siendo preocupantes los datos de desempleo que ha reportado el mismo Dane: para junio, el desempleo nacional se ubicó en 14.4%, siendo aún muy superior al nivel de desempleo de 2019 para este mismo mes (9,4%). Resultan al mismo tiempo alarmantes los niveles de desempleo para junio de ciudades como Cali (20,1%) o Bogotá (18,4%), dos de las tres principales economías, así como el desempleo juvenil (23,3%) o el de mujeres (19%).

Estas preocupantes cifras de desempleo de dos dígitos de manera paralela a un mayor crecimiento económico no es una cosa nueva, ya se habían visto desde 2019, cuando el país experimentó precisamente el fenómeno de crecimiento económico sin empleo, o por lo menos con un empleo creciendo a buen ritmo.

Que tengamos crecimiento sin empleo se explica por varios factores. Sin duda algo tendrá que ver con el flujo migratorio y la llegada de venezolanos a nuestro país en busca de oportunidades. Pero, quizá, lo más importante de este fenómeno tiene que ver con la automatización en general y en particular que tras la pandemia, muchos empleadores se dieron cuenta que podían mantener la producción sin los mismos empleados. Ya se había hablado de que sería más fácil volver a crecer que volver a recuperar los empleos perdidos.

Frente a esta situación, se generan varias preguntas e imperativos relacionados al tema del empleo en Colombia. No solo que la política de recuperación debe enfocarse en estrategias que aseguren la creación de nuevos puestos de trabajo, sino que es hora de pensar más a fondo el tema laboral en Colombia. El problema estructural de las habilidades de los trabajadores y su pertinencia al mercado laboral, la capacidad de nuestra gente para migrar a otros empleos de mayor valor debe ser central a la política pública. Debemos pensar cómo vamos a jugar con las nuevas tendencias del “gig economy”, debemos entender la diferencia entre empleo y trabajo y sus formas contractuales. ¿Estamos preparados para un mercado laboral que incorpore las costumbres estacionales y otras de los millennials frente al trabajo? La economía plata o “silver economy” por citar otro fenómeno tampoco lo estamos incorporando en nuestro pensamiento sobre empleo.

El mercado laboral está cambiando dramáticamente. Eso es parte de lo que se recoge en cifras de crecimiento sin empleo, aprovechemos la oportunidad para entender cómo atacar las causas estructurales y entender y adaptarnos a un nuevo mundo.