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Analistas 02/07/2022

La corte del rey

Catalina Ortiz
Representante a la Cámara

Hace tan solo dos semanas, Gustavo Petro fue escogido como el nuevo presidente de Colombia y hoy el país se encuentra expectante de conocer los nombres que conformarán su gabinete. Los futuros ministros serán los nuevos cortesanos y la pregunta que muchos nos hacemos es ¿cómo será la corte que nos tocará para los próximos cuatro años?

Las cortes que hacían su papel de instituciones parlamentarias se crearon alrededor del siglo XII en Europa y en ellas participaban representantes del clero, la nobleza y el pueblo, entre otros. Aunque su función y composición eran diferentes en cada territorio, en general, su propósito era hacer explícita la relación entre el rey y su reino.

Cortesanos había de toda naturaleza. Desde los que impulsaban los intereses de sus representados hasta los que exclusivamente se dedicaban a comer pasteles alrededor del rey para satisfacer su voraz apetito. Y pues como en Colombia el credo mayoritario parece ser “muerto el rey, puesto el rey” toda la clase política tradicional que hizo parte del santismo, e incluso el duquismo y uribismo, casi sin pestañear, ahora, se acomoda en el Gobierno de Petro y espera ansioso la oportunidad de hacer parte de la nueva corte con pasteles y prebendas.

¿Qué otra explicación más que hacerse parte de la corte y sus bailes, se le puede atribuir al Partido Liberal, y su líder el expresidente César Gaviria al pedir ingreso al Gobierno? Pasaron de apoyar a Federico Gutiérrez a engrosar las listas de alfiles de Gustavo Petro, sin marearse cuando son dos propuestas políticas diametralmente diferentes.

Y ni qué decir del tradicional Partido Conservador. Con el anuncio de Álvaro Durán Leyva como ministro de relaciones exteriores se oficializa la llegada de los godos al primer gobierno de izquierda en Colombia. Para muchos, los contratos y puestos de trabajo son la verdadera motivación de participar en política. Es difícil sostener que lo hacen por defender un modelo de Estado.

No se puede negar que hay nombres prometedores entre los posibles “ministeriables” de Petro y algunos que están convencidos del servicio que prestan al país. Personas como José Antonio Ocampo, Rudolf Hommes, Alejandro Gaviria, Cecilia López, Luis Gilberto Murillo y Mabel Lara, entre otros. Algunos los ven como una manera de acercarse al “centro” y son sin duda personas que parecen de buenas intenciones. Pero, lo cierto es que hasta con estos nombres se evidencia un unanimismo que deja desprovisto de jugadores a una oposición naciente. Otro problema con la corte del rey es que es una manera de tener cerca a sus enemigos. Al hacerlos partícipes de las mieles de la corte, se desactivan como potenciales rivales y quienes van a disputar el trono.

Lo cierto, es que la corte se ha configurado en torno al nuevo rey y de oposición se perfila muy poco. Quienes se han atornillado al poder y durante décadas estuvieron en contra de Petro se están acomodando ágilmente en una democracia presidencialista, casi monárquica, en donde no cabe una oposición con distancia, responsable, escéptica, crítica y sin sesgos dados por puestos y contratos.

La crítica sensata, rigurosa, basada en evidencia y con el objetivo de mantener el equilibrio de poderes será indispensable para garantizar la salud de la democracia. Desde esta tribuna la asumiremos con toda la responsabilidad que amerita y más teniendo en cuenta que aunque las cortes desaparecieron en los últimos años del siglo XVIII en Colombia su espíritu y naturaleza están más vivos que nunca.

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