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Analistas 09/02/2022

En rojo con el Valle

Catalina Ortiz
Representante a la Cámara

Vuelve y juega. Nuevamente quedó en el limbo la doble calzada Buga-Buenaventura. La semana pasada el Gobierno anunció que aplaza para junio la entrega de la plata para adjudicar el contrato, de hecho tirándole el balón al gobierno entrante. Esto es por supuesto dramático para el Valle, pero sobre todo para el país pues ya van más de 10 años buscando que esta obra culmine.

Duque prometió que en su Gobierno se completaría esta vía y ni adjudicarla en su totalidad pudo. Además, lo maneja como un favor al departamento del Valle cuando se trata de la vía que conecta a Colombia con su puerto más importante sobre el Pacífico, donde nos conectamos con Asia, con los demás países de la Alianza del Pacífico, y por donde entran insumos primordiales para la economía colombiana.

Los vallecaucanos estamos, tristemente, acostumbrados a que nos tomen del pelo con nuestra infraestructura. Pero no pensamos que una obra a la que sólo le faltan 32 kilómetros de doble calzada y a la que desde el 2019 se acordó un cuantioso apoyo por parte del gobierno departamental -$2 billones- no quedará ni siquiera adjudicada en este Gobierno.

Es increíble que el gobierno Duque nos deje sin la vía Buga-Buenaventura, sin la vía Mulaló-Loboguerrero, sin dragado de profundidad en el puerto y sin una nueva concesión para los aeropuertos de Cali y de Buenaventura. El Presidente dice que cumplió en 90% sus promesas de Gobierno y si eso fuera cierto -que tenemos argumentos de sobra para dudarlo-, entonces todas las promesas para el Valle quedaron en el 10% restante.

Con respecto al dragado, desde 2018 en el puerto de Buenaventura se ha evidenciado una caída en las toneladas de carga movilizadas, en el número de arribo de buques y se ha reducido su participación en el tráfico portuario nacional. Esto se debe, entre otras razones, a la falta de profundidad. A pesar de los compromisos de Duque en el Plan Nacional de Desarrollo, actualmente no hay ni ruta ni cronograma.

En el caso de la vía Mulaló-Loboguerrero, la única vía 4G para el Valle y que ahorraría 52 kilómetros de trayecto entre Cali y Buenaventura, la historia no es más alentadora. Han pasado seis años desde que se adjudicó el proyecto y aún no ha empezado. Pese a que ya se cuentan con los estudios y licencias necesarios para empezar la construcción, el concesionario Covimar quiere que se declare la terminación del contrato y se proceda a su liquidación y reversión, impidiendo que haya avances en el proyecto.

Finalmente, para terminar el desempeño del gobierno con el Valle, solo en lo que tiene que ver con infraestructura, en estos cuatro años se debía avanzar en la nueva concesión del Aeropuerto de Cali que incluyera también al de Buenaventura y todo está en veremos. Ni se ha podido acordar con las comunidades de Buenaventura, ni el concesionario -que va en coche con su iniciativa privada- ha presentado una propuesta digerible por parte de la ANI.

Hubo pandemia y paro. Y en el Pacífico hay que lidiar con consultas y otros desafíos, así que seguro algo de responsabilidad le cabe al territorio. Pero, lo cierto es que el resultado de este gobierno con el Valle es para llorar. Además, de una reflexión sobre nuestra efectividad como región frente al Gobierno Nacional tenemos que ser capaces de elegir quien gobierne bien a Colombia y le cumpla a nuestro Valle.

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