Analistas

Tahúres para el emprendimiento

Según reveló recientemente Coljuegos, que es la entidad encargada de la vigilancia y recaudos de los impuestos que van para la salud, los colombianos apostamos la nada despreciable cifra de $13,3 billones al año!!!. Esta cifra es relevante si pensamos que el objetivo de reforma tributaria que tanto le ha costado a la economía y a los consumidores pretendía recaudar $6,2 billones. De estas platas, el Estado se queda con $850.000 millones para la salud y con $1,6 billones del IVA, es decir, un escaso 18%. ¿Qué pasa con el resto? Algo queda en los bolsillos de algunos felices ganadores y el resto es utilidad de empresas que realizan esa actividad.
La pregunta que deja las cifras anteriores es saber ¿cuál es el beneficio social de esta actividad que está absorbiendo una porción importante de ingresos de los hogares? Según parece, la tendencia a apostar es algo inherente a la condición humana. Existen apuestas como aquellas que conocemos en loterías, bingos y chances. Existen toda suerte de apuestas ilegales, entre las cuales podemos incluir las pirámides; y existen apuestas en las casa de apuestas de Londres y otras capitales mundiales sobre quién gana una carrera, quién sale elegido en una presidencial, e inclusive, ¡quién de los personajes mundiales se muere primero!
De todas estas modalidades de apuestas, la que me parece interesante y muy propia del capitalismo norteamericano son las apuestas a acciones “basura” que aparecen en algunas bolsas menos reguladas a precios muy bajos (digamos US$1) y que a las cuales la gente le puede apostar. Algo así como quienes compraron a un dólar acciones de Xerox o de Microsoft o miles de otros emprendimientos (startups), que como todo nuevo emprendimiento es una apuesta riesgosa. Gracias a esta socialización del capital de quienes les gusta apostar han podido surgir cientos de miles de compañías en nuestro vecino del norte.
Siempre he pensado que nuestra vocación por el juego puede ser una gran oportunidad para el emprendimiento en nuestro país. Los mercados de capitales en Colombia están altamente regulados y esto sin lugar a dudas está bien por lo que garantiza estabilidad, pero al lado de una gran informalidad y una vocación por el altísimo riesgo propios de los juegos de suerte y azar, cabría un espacio para que los colombianos le apostemos al emprendimiento sin tanta regulación.
Imaginémonos cientos de miles de emprendedores recurriendo a un mercado de “apuestas productivas de alto riesgo” (en todo caso menor al riesgo del dinero invertido en una lotería), para financiar sus aventuras empresariales sin tener que hipotecar la casa de la mamá para que el banco les preste la plata. Imagínese que todos podamos ir a los puestos de Baloto o oficinas de Chance y podamos apostar $5.000 o $10.000 a aventuras empresariales avaladas por alguna Facultad de Administración de una universidad acreditada. Según me cuentan, una de cada 10 de estas apuestan fructifican, lo cual hace que el riesgo sea moderado comparado con otras modalidades de juego.
Imaginémonos que promovido adecuadamente podamos captar 10% de lo que apostamos los colombianos. $1,3 billones permitirían 1,3 millones de emprendimientos de los cuales más de cien miles serían exitosos generando cientos de miles empleados formales.
Soñar no cuesta nada, pero tenemos que soñar para abrir nuevos horizontes. Para los pesimistas; desde luego que habrá avivatos y timadores que abusaran de un sistema así… ¡pero eso pasa hasta en la administración de justicia!