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¿La agenda del Gobierno?

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Son muchas y variadas las agendas que se manejan en un país tan complejo como Colombia. Los partidos políticos tienen agendas que en la mayoría de las ocasiones no coinciden con la agenda de las organizaciones sociales o aquella del mundo empresarial. Estos últimos a su vez tienen su agenda que como es obvio se centra en la maximización de utilidades. Los estudiantes tienen su agenda, o más bien sus agendas que van de la genuina preocupación por la educación hasta el caos. Los camioneros tiene su agenda como la tienen los campesinos y agricultores.

Cada agente o grupo de agentes hace el máximo esfuerzo por priorizar su agenda porque considera que la suya es fundamental. Lo hacen mediante el lobby, mediante declaraciones y mediante manifestaciones públicas y protestas, no obstante es necesario que exista una “agenda país” que priorice lo que es bueno para el conjunto porque el choque de agendas puede llevar al caos.

Para esa priorización el país elige un gobernante quien tiene el claro mandato de desarrollar la agenda que prometió en campaña en el entendido que se puede complacer a algunos algunas veces pero no se puede complacer a todos los todas las veces. Para esta tarea elegimos al Presidente Duque que le presentó al país una agenda que sigue repitiendo en sus “Encuentros País” y en distintos foros alrededor de el emprendimiento, la equidad y la “economía naranja”.

No obstante la realidad dista del discurso ya que la agenda que vive el país la ponen otros actores diferentes al presidentes y este ha cedido prioridad a agendas de terceros sobre las propias lo que genera incertidumbre y desconcierto. El Gobierno se inició y la agenda la pusieron los Verdes con su consulta anticorrupción lo que llevó al Gobierno a priorizar una serie de iniciativas parlamentarias, algunas de las cuales (como los salarios de los parlamentarios) en nada ayudan a la combatir la corrupción. No había terminado el Gobierno de explicar porque estos proyectos no avanzaban cuando trato de imponer una agenda fiscal para financiar sus propósitos, pero lejos de imponer esa agenda la que se impuso fue la de los “Bonos Carrasquilla” que distrajo la atención y debilito al ministro anticipando un fracaso de esa iniciativa.

Paralelamente los estudiantes lograron que fuera su agenda la que se priorizara y la atención y los esfuerzos del Gobierno se distrajeron de su norte para atender este problema, que como muchos otros son de la mayor gravedad. En el cercano horizonte asoman otras agendas que incluyen las de los camioneros que protestan por la chatarrización, la de los maestros, la de los campesinos, la de los jueces y no nos extrañemos si se suma la de los desmovilizados por el incumplimiento de las obligaciones derivadas del Acuerdo. De imponerse estas agendas y distraer el propósito del Gobierno pasará el presidente de ser quien guía a la nación a ser el jefe de bomberos apagando los mas diversos incendios.

El presidente boliviano Sánchez de Losada decía que el gobernaba con un semáforo para poder poner el rojo a la protesta de los mineros mientras pasaba aquella de los campesinos y tener en amarillo la de los estudiantes, porque si se le juntaban y el semáforo no funcionaba, lo tumbaban. Y en efecto lo tumbaron.

Los colombianos esperamos que el presidente retome SU agenda y la priorice, de lo contrario tendrá que recurrir a la política del semáforo, seguro que las diversas oposiciones querrán que este no funcione y se produzca el peor escenario.

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