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Izquierdas y derechas

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Carlos Ronderos - cronderost@gmail.com

En 1992 el académico norteamericano Francis Fukuyama escribió un libro que bajo el título del Fin de la Historia vaticinaba el fin de las ideologías. Caída la Unión Soviética y derrumbado el muro de Berlín, pensó el profesor Fucuyama que se acababa la bipolaridad entre izquierda y derecha y la humanidad entraría en una fase histórica bajo la égida de la democracia liberal de occidente. Como complemento a esta formulación Fukuyama veía una superación de los nacionalismos poniendo como paradigma la Unión Europea.

¡Ni lo uno ni lo otro! Ciertamente, los sucesos de noviembre de 1989 en Alemania vaticinaron un fracaso de la “izquierda” simbolizada por el poder de la Unión Soviética que había dado lugar la bipolaridad del poder mundial en la cual occidente, liderado por los Estados Unidos; y el Comunismo, liderado por la Unión Soviética se disputaban países como piezas de ajedrez pasando por encima de la vida de millones de muertos. Lentamente hacia finales del siglo y con mayor virulencia entrado el siglo XXI, las fuerzas de derecha y de izquierda se empezaron a manifestar de manera diáfana en todo el mundo, trazando nuevas líneas divisorias entre estas posiciones.

Así como todo evoluciona, también evolucionaron los temas que van dividiendo a las nuevas derechas e izquierdas que a brazo partido se disputan el poder desde Filipinas, hasta Venezuela, pasando por el Reino Unido y los mismos Estados Unidos. El tema central de la discusión solía ser el papel del Estado y la representación parlamentaria, ya que mientras los unos creían que la igualdad que perseguía la izquierda se forjaba con la acción tutelar del Estado, los otros veían en el libre mercado la fórmula para el progreso. Este tema quedó relegado y países como China y Vietnam descubrieron que podían mantener el régimen comunista con una boyante economía de mercado. Algunos países del norte de Europa, por su parte, han demostrado que es posible mantener una organización política y estatal democrática paralela a una fuerte intervención estatal. Es más, la supresión de un sistema electoral transparente que garantice la democracia no es monopolio de los regímenes dictatoriales de la derecha o de la izquierda.

La nueva agenda que divide derechas e izquierdas, además de los temas tradicionales que en cierto sentido han pasado a segundo plano, la conforman la forma de abordar los retos del siglo XXI. La primera gran línea divisoria es la posición sobre el medio ambiente. Mientras la derecha desconoce la realidad del calentamiento global y priorizan el “desarrollo,” como lo estamos viendo en Brasil (Amazonas) y en Estados Unidos (fracking). Un segundo tema de la agenda es el mal llamado tema de género, que en realidad se refiere al tema de identidad sexual de diferentes miembros del género humano. El papel de la mujer, el reconocimiento de los derechos a la comunidad LGBT, el concepto de familia y otros temas relacionados. El énfasis en lo nacional sobre lo global es otro punto divisorio entre un extremo y el otro. El fracaso de organismos multilaterales, y de encuentros como Davos y el Brexit, muestran que en muchos rincones prima lo nacional sobre lo global.

Existe un resurgimiento de la lucha de las ideologías, contrario a lo que predecía el profesor Fukuyama, y en América Latina lo vemos claramente en todas sus manifestaciones, desde las elecciones democráticas que llevaron al poder a posiciones tan disímiles como las de Brasil y México, hasta los regímenes dictatoriales o semidictatoriales de Bolivia, Cuba y Nicaragua.

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