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Analistas 21/12/2021

Covid para siempre

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

Con la aparición de ómicron ha quedado claro que el post covid es un escenario poco probable y que economía y sociedad vamos a tener que vivir una nueva realidad en la cual estarán presentes los tapabocas, la vacunación periódica, las cuarentenas, las restricciones de viajes, los confinamientos y el trabajo en casa entre muchos otros comportamientos que hasta marzo de 2020 desconocíamos.

La lección parece ser que todo esfuerzo por volver a la normalidad que conocíamos tiene su castigo y que si continuamos con el mismo modelo económico para el manejo de esta amenaza viviremos en un mundo cíclico de expansiones y contracciones, en la medida en que una cada nueva mutación traerá un nuevo pico que obligará a un nuevo aislamiento y consigo un castigo a la actividad económica. En un período en el cual la innovación ha sido solución a los impases se hace también necesario innovar en la organización social y económica

En efecto, innovaciones tecnológicas y logísticas han trasformado en dos años a la sociedad de una manera que no habíamos presenciado al menos durante este siglo. Las plataformas en línea crecieron, transformado los patrones de consumo y las compras desde estas plataformas han venido desplazando el comercio tradicional en locales comerciales, los que ha generado una desocupación significativa de locales comerciales en todas las ciudades del mundo. Cuando se pasea por los distritos dominan las ventas los avisos de venta o arriendo. Igualmente, la revolución del Zoom que resultó del trabajo en casa ha dejado millones de metros cuadrados de espacio de oficinas sin uso y al igual que en caso del comercio se observan oficinas vacías.

Estas realidades han creado un inventario de bienes raíces que genera pérdidas enormes para inversionistas de toda clase desde los pequeños propietarios que derivaban su sustento del arriendo de esos espacios, hasta compañías grandes y pequeñas que se vieron sobre invertidas en propiedades. Aquí la economía enfrenta su primer gran reto. Qué hacer con ese inventario ocioso y valioso antes de que se convierta en cargas urbanas y empiece su deterioro.

Con las restricciones de una nueva ola de pandemia, como las que estamos viendo en algunos países de Europa, se generarán nuevos brotes recesivos que traerán desempleo y empresas quebradas. ¿Será que los estados podrán seguir implementando las mismas estrategias de gasto público para mitigar el impacto? Ya estamos viendo las consecuencias del excesivo gasto público que se usó como herramienta para neutralizar el impacto de la crisis en altas tasas de inflación en todos los países.

Esto es cierto en Estados Unidos, que está viviendo la más grande ola inflacionaria en décadas y lo es en Colombia, que ya está elevando tasas para controlar el fenómeno. Todos sabemos que inflación y altas tasas de interés traerán en el mediano plazo más inequidad y más desempleo borrando los esfuerzos de estabilidad social que llevaron a ese gasto público. He aquí un segundo reto y es cómo contrarrestar el impacto económico de la pandemia, por vías diferente al desbordado gasto público. El surgimiento de miles de emprendimientos en esta coyuntura puede arrojar algunas luces para la solución de este problema.

Menciono, por espacio, solo dos de los grandes retos que convivir con el covid traerá a la economía y enfrentarlos requerirá innovación económica y social en magnitudes no vistas desde la crisis del 30.