Es bien sabido que la temporada navideña ha sido, es y será, la que para muchos es como un tiempo de recuperación de lo que no se ha logrado durante el año, o de habilitación, como ocurría antes en los años escolares; pero en esta oportunidad será más especial por culpa de la pandemia, que ha hecho que muchos logros no se hayan podido alcanzar como en épocas normales de actividad, y que por esa razón genera muchos riesgos para la logística del mercadeo por el afán de recuperación, que puede llevar a muchos a cometer acciones que no sean las más indicadas, pudiendo ocasionar desconcierto entre los mercados o pérdida de ellos, por generar desenfoques inapropiados.

Hace unos días se ha comenzado a apreciar en casi todo el mundo el inicio de las preparaciones para la temporada navideña, decorando espacios tanto públicos como privados, e iniciando la actividad promocional tanto para las compras como para todas las actividades tradicionales de la época, y no son pocos quienes han manifestado que se debe recordar que por mucho madrugar no amanece más temprano, siendo comprensible el afán de muchos por comenzar a tratar de lograr esa recuperación.

El inusitado y veloz crecimiento de las actividades, comerciales y en todos los órdenes, on line, o digitales, y lo que las redes sociales han llegado a significar para el mercadeo, que a muchos asusta y con razón por no poder controlar lo que tantos intrusos y desconocedores (y hasta mal intencionados) manifiestan cobijados por el anonimato, principalmente, hacen que sean muchos los riesgos que la utilización de las herramientas de internet puede ocasionar.

De la misma manera, de los presupuestos para desarrollar acciones bajo los parámetros de los denominados BTL y ATL (del inglés below the line y above the line) a hacer uso de los llamados omnicanales, que no significa que haya que utilizarlos todos sino los indicados, dependiendo de los grupos objetivo que se pretenden, el tiempo o frecuencias de uso de los mensajes, la falta de contenidos y símbolos apropiados, también presentan muchos riesgos que pueden conducir a los desenfoques perjudiciales, y eventualmente fatales.

La tendencia a trabajar extensiones de línea, buscando nuevos usos de la oferta o mercados, es otro riesgo alto porque puede conducir a un desposicionamiento de consecuencias negativas.

La incertidumbre que se está viviendo por la pandemia, que como dicho antes hará que los mercados vivan una época caótica durante un tiempo que nadie puede predecir con certeza, a lo que hay que agregar la parte legislativa que no es controlable por los orientadores del mercadeo, pero si altamente sobre lo que se implementa, no queda más que hacer un llamado de atención para que no se ponga en tela de juicio lo que se ha logrado desarrollar hasta el momento.

Lo que se ha vivido este año, y la temporada que se inicia, quizá con mucho tiempo de anticipación, genera riesgos que hacen necesario que en mercadeo se tenga una preparación y actualización no solamente tecnológica sino también de conocimiento de los mercados, una alta dosis de creatividad y una fuerte interdisciplinariedad entre quienes tienen a su cargo la responsabilidad del mercadeo.