Todavía se escuchan voces que cuestionan la viabilidad del marketing para empresas de familia, pequeñas y medianas, principalmente, debido al mito del costo que su implementación puede ocasionar, siendo tal vez más sencillo y económico, si se quiere, adelantar una verdadera gestión de mercadeo en ellas, e incluso en lo personal, cosa que todos los humanos hacemos, y con mayor razón con la tecnología que existe.

Esta pandemia, que ha generado más oportunidades que nunca, además de haber hecho resaltar la creatividad de muchos, está demostrando que tal como afirmó desde los años 80 Jay Conrad Levinson, cuando publicó los primeros textos sobre prácticas de guerrilla aplicadas al marketing, hay muchísimas maneras de adelantar una práctica que sea verdaderamente efectiva, enmarcada dentro de los parámetros de la disciplina.

No existe una razón de peso para no elaborar un plan de mercadeo, que oriente a todos los que desarrollan actividades en una organización, pues la definición de metas y objetivos tienen que ser una luz para que se determine con claridad los pasos que se deben dar con miras a lograr lo que se desea en los plazos corto, mediano y largo.

Una recomendación para cualquier tipo de organización, no solo para las consideradas grandes y poderosas, es la de pensar las actividades desde el punto de vista del mercado, de los clientes y prospectos: qué se va a ofrecer, cuáles beneficios podrá obtener quien acoja la invitación que se hace, qué razón o razones hay para que esa oferta sea la preferida en el segmento al cual se dirige, cómo se percibe la competencia, etc., son aspectos a considerar desde una óptica realista, y mucho más una vez se supere esta época anormal que estamos viviendo.

Ser diferente es una imperiosa necesidad de cualquier organización y persona para lograr destacarse y sobresalir en un mercado competido y de alto nivel de competitividad, pero esa diferencia tiene que ser de importancia para el mercado, no solo para la junta ni los accionistas o dueños u orientadores de la organización.

El trabajo en equipo, por medio del cual todo y todos comunican con lo que hacen, para poder transmitir un mensaje homogéneo y que conecte, partiendo de la base de que todos tengan claro los principios, creencias y valores de la organización, y con todos los que conforman las actividades de ella, inclusive cuando se adelantan gestiones por medio del comercadeo y/o alianzas con otros.

Tener claro a quién se hace la oferta para poder adelantar un proceso comunicacional sin fin, continuo, y verdaderamente efectivo, que permita determinar la manera de definir las mezclas de mercadeo para que se logre lo que se busca.

Hacer fácil y sencilla la acción del mercado, sin complicar, hablando claro y adelantando procesos simples, bajo la filosofía de una búsqueda constante y permanente de los máximos niveles de rendimiento según los procesos de la economía circular y la filosofía del marketing sostenible, bajo los cuales se debe mover el mundo.

El uso de la tecnología tiene que darse, pues lo digital vino para quedarse, como se dice, sin lo cual será imposible lograr las metas y objetivos. Como alguien dijo, quien hoy no está en internet y no lo utiliza, no existe, o muy pronto dejará de existir.

Hay más ideas, muchas más, y como afirmó Kotler, comprender lo que debe hacerse en el marketing no es complicado; ponerlas en práctica si. Ese es el reto.