Analistas 13/11/2020

Era webinaria y la educación

La acuñación del término webinar se refiere a conferencias que se presentan en la web. A raíz de la pandemia ha iniciado con fuerza una era webinaria, en la cual diariamente miles de webinar y espacios virtuales, en infinidad de temas, se realizan empleando diversas plataformas.

Las actividades en esta era se relacionan sin duda con varios derechos humanos y garantías, que para efecto de este escrito destacaré en cuanto a la educación y la libertad de expresión.

En relación con la educación, garantía contemplada en el artículo 67 constitucional con la doble connotación de derecho y servicio público, es grato observar que se han logrado compartir experiencias desde distintas instituciones educativas. Destaco, por ejemplo, los espacios donde universidades públicas y privadas han socializado sus proyectos y metodologías en distintos campos del saber. Estos espacios han permitido el acercamiento y la interacción entre universidades de distintas regiones con las de la capital del país, así como las extranjeras, enriqueciendo la generación del conocimiento. Estos espacios han permitido que universidades e instituciones expertas en educación virtual o a distancia compartan sus valiosas experiencias con otras que principalmente tenían una educación presencial.

Se debe reconocer que, aunque varias universidades ya contaban con dependencias de tecnología y educación, por la coyuntura ampliaron sus esfuerzos para apoyar a profesores, personal administrativo y estudiantes. También se han evidenciado las brechas en recursos, medios, cobertura y calidad educativa, algunas de las cuales existían desde antes, lo cual marca las prioridades para superarlas.

Por otra parte, el derecho a la libertad de expresión, consagrado en el artículo 20 constitucional, así como en instrumentos internacionales, como la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 19) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículos 13 y 14), es una garantía fundamental, que permite informarse e informar, opinar, fundar medios de comunicación y participar en ellos, entre otros, y que se protege siempre y cuando respete límites como los derechos de otras personas, la seguridad, la salud pública, no incite a la violencia o a la apología al odio o al delito. La riqueza de la libertad de expresión también se relaciona con los disensos y consensos propios del ámbito democrático y plural de nuestra república.

Infortunadamente se han presentado algunos inconvenientes con ejercicios irrespetuosos, irracionales e inoportunos del derecho a la educación y a la libertad de expresión e incluso con el incremento de las complejas formas de la cibercriminalidad. Esto lo hemos visto reflejado cuando en distintos webinar ingresan “hackers” o saboteadores que no aportan a un diálogo constructivo, sino buscan desorganizar, desdibujar e impedir el correcto desarrollo de las actividades. Ejemplo de esto son las noticias de instituciones educativas que se han visto afectadas en sus videoconferencias por la presencia de hackers o el episodio de hace varias semanas de un hacker que ingresó a una conferencia con presencia del Icbf y el Dane, entre otras personas, logrando una interrupción momentánea.

La invitación es a explorar y fortalecer las ventajas que nos representa la era para la reflexión, el aprendizaje y el desarrollo, reconociendo también uno de los pilares constitucionales fundamentales de la sociedad: la solidaridad. Lo anterior, profundizando en las garantías a la educación y a la libertad de expresión y cumpliendo nuestras obligaciones en el Estado Social de Derecho.