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Analistas 29/07/2021

Mahoma a la Montaña

Andrés Otero Leongómez
Consultor en Investigaciones e Inteligencia Corporativa

‘Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña’, es la manera de responderle a quienes fomentan la destrucción del tejido social en nuestro país. La oposición montados en su retórica de lucha de clases, insisten que la principal causa del estallido social es la desigualdad y la falta de oportunidades en educación y empleo para los más jóvenes. Lo irónico es que decidieron incendiar el país en plena pandemia, el momento que llamaba a mayor unión y solidaridad. Pero independiente de la insensatez de algunos de nuestros dirigentes, es momento de proponer soluciones.

Uno de los aspectos más críticos del posconflicto, era asegurar que el Estado llenara el vacío de poder que dejarían la Farc, para garantizar que reinsertados y jóvenes en zonas rurales tuvieran la oportunidad de abandonar el yugo del narcotráfico. A pesar de su fracaso, es hora de llevar educación y trabajo a las zonas del conflicto, en vez de seguir llorando sobre la leche derramada.

Y no es necesario reinventar la rueda. Colombia tiene una entidad respetada por todos que se llama el Sena. Aunque existen oficinas regionales, la gente en zonas rurales tiene que desplazarse a las grandes ciudades o capitales de departamento para recibir una educación técnica gratuita. Mi propuesta es crear un Sena-Móvil que llegue a cada rincón del país. El ocio y la falta de ocupación son el principal combustible de la criminalidad y el conflicto social, y solo romperemos ese ciclo vicioso con oportunidades que mejoren la calidad de vida de la gente.

Creemos, a través del Sena, un programa de incentivos de primer empleo y retención de cerebros fugados, para que jóvenes graduados en las mejores universidades de Colombia y el mundo, dediquen su primer año laboral a la docencia en las regiones. Un año rural, similar a lo que hacían los médicos y abogados décadas atrás. Esto generaría oportunidades de empleo para miles de jóvenes que no encuentran trabajo, llevaría la educación al campo y ayudaría a integrar al centro con las regiones. Un ‘Sena Móvil’ que emplee el talento de miles de jóvenes y ofrezca programas técnicos que se adapten a las condiciones socio-económicas de cada región, aprovechando la diversidad cultural y geográfica que representa nuestro país.

Si no lo proponemos, podemos llegar a ser potencia en turismo, agroindustria, minería sostenible, protección medioambiental, logística portuaria, energías limpias o renovables, Fintech y muchas otras industrias, donde el talante y disciplina de trabajo del colombiano puede llegar a ser la diferencia. Por ejemplo, hay grandes oportunidades en la transición energética y el “nearshoring” de industrias que hoy se trasladan de China a las Américas, como el cultivo de balso para aerogeneradores o minería para baterías. Importante que enfoquemos la capacitación no solo en capacidades técnicas o ‘hard skills’, sino en aspectos de inteligencia emocional, como liderazgo, comunicación, servicio, trabajo en equipo, flexibilidad, adaptabilidad y ética del trabajo, entre otros.

Conozco muchos jóvenes creativos y emprendedores con grandes ideas y amor por el país. Pero necesitamos que nuestros líderes políticos y empresariales ayuden a encausar esa energía hacia el bienestar de todos, para no seguir engendrando nuevas ‘primeras líneas’.