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¿Por qué los empresarios le tenemos miedo a la tecnología?

Yo me considero una persona muy afortunada, pues tengo muchas cosas en mi vida, entre esos, un trabajo que considero ideal. Este es un trabajo que me permite estar en constante contacto con empresarios de todo estilo, con los cuáles converso a través de mis consultoría, charlas, clases e incluso, a través de esta columna.

Este contacto permanente me ha permitido entender mucho acerca del empresario colombiano, su idiosincrasia, sus fortalezas, debilidades y miedos.
 
En este proceso, una de las cosas que he aprendido es que un gran número de empresarios sabe que la tecnología es importante para su empresa, pero al no entenderla, la rechazan. Para muchos la tecnología es una inversión, pero por malas experiencias que han tenido en el pasado, con frecuencia la ven como un gasto. Es decir, hay una dualidad que hace que los empresarios sepan que la tecnología es importante para el futuro de sus empresas, pero que a la vez le tengan miedo y pavor a esta.
 
Aunque yo soy ingeniero de sistemas y mi carrera emprendedora me ha llevado más por la ruta administrativa que por la técnica, el fondo de este problema recae en nosotros, los técnicos. Con esto me refiero a muchos, pero no a todos, ingenieros, tecnólogos, técnicos e incluso, diseñadores (por aquello de internet y la usabilidad). La forma como nos educan profesionalmente nos lleva a crear nuestro propio lenguaje, al igual que sucede en otras profesiones, como la medicina y el derecho.
 
De esta forma, los técnicos estamos acostumbrados a hablar en términos técnicos: megas, gigas, teras, ram, bits, analytics, html, web services, edi y wordpress, entre muchos otros. Entre los técnicos solemos entendernos, pero para quiénes no están metidos en este mundo, igual podríamos estar hablando en mandarín.
 
A esto se le suma un problema, que se encuentra principalmente en las empresas grandes, pesadas y que sufren del mal de elefantitis. Es el muy bien conocido status quo. Cuando no se quieren cambiar las cosas, por la razón que sea, muchas veces la mejor excusa es una de carácter técnico, si la otra persona no entiende de esto. Tristemente esto no solo sucede en estas empresas, pues también lo he visto en proveedores de tecnología. Voy a poner un ejemplo para mostrar lo que sucede en este caso. Yo sé muy poco de mecánica automotriz, de forma que si llevo mi carro al taller y el mecánico me dice que toca cambiar la chumacera y que esta cuesta $5 millones, le diré que la cambie. No sé que es la chumacera, ni para que sirve, pero si eso es lo que toca hacer para que mi auto funcione, no hay de otra, sino cambiarla.
 
En el mundo técnico, se encuentran respuestas de nosotros los técnicos, como: “eso no se puede”; “eso demora un año”; “eso no estaba incluido en la propuesta, cuesta y se demora”. Muchos presidentes, gerentes y demás no conocen mucho de la parte técnica, de forma que estas respuestas son ideales o para no hacer nada o para cobrar más. 
 
De lo anterior se entiende claramente por qué ese miedo a la tecnología. En este espacio, en casi 3 años que llevo escribiendo, he intentado mostrar que la tecnología no es tan compleja y que puede ser cercana. Como consultor, conociendo del tema técnico y administrativo me he convertido en un traductor simultáneo entre las 2 partes. Para los empresarios y trabajadores en administración es importante que conozcan el mundo técnico y que se asesoren de personas que tengan conocimiento de los dos mundos.
 
En muchas universidades las carreras administrativas usualmente tienen un curso de contabilidad y otro de legal. Aunque de estos cursos no se espera que salgan contadores ni abogados, si le da herramientas a los estudiantes para que, por ejemplo, sepan leer un estado financiero y detectar errores. De la misma forma las universidades deberían formar a sus futuros administradores en elementos técnicos, pues aplica la misma premisa.
 
Mi recomendación es que se enfrente a este mundo técnico, que se asesore, que lea (hay mucha información en internet) y que si ha tenido experiencias malas en el pasado, las olvide. Debe dejar el miedo a las tecnologías, por el bien de su empresa.