martes, 7 de julio de 2020

Más columnas de este autor Ana María Santa Caldas Lemaître

Emprender es un acto valiente desde cualquier punto de vista y en tiempos de crisis puede parecer una locura. Hemos visto que desde que empezó la cuarentena han nacido muchos emprendimientos. Todos tenemos un amigo que empezó a vender postres, tapabocas o implementos de aseo.

No todas las personas empiezan motivadas por las mismas razones, algunas, lo hacen como medio de supervivencia frente a la crisis; otros, para ocupar el tiempo libre en casa. Sea cual sea la motivación lo cierto es que emprender no es un camino fácil, es un sacrificio que requiere de mucho trabajo.

Ahora bien, si tienes ganas de emprender, te animo a tomar cartas en el asunto. Desde mi perspectiva de empresaria y creadora de empresa en tiempos de covid-19 te doy una pequeña guía de como empezar.

1. La idea. Aquí es donde nos tenemos que plantear cuál es esa gran idea, invento o servicio que queremos compartirle al mundo. ¿Es el mejor producto de su estilo que se encuentra en el mercado? ¿Está llenando un vacío o una necesidad? ¿Tiene algún componente diferenciador o innovador que va a generar disrupción en el mercado? Si la respuesta es sí, te invito a continuar con el siguiente punto.

2. Analiza la competencia. Muchas veces pensamos que tenemos una idea ganadora y nunca antes vista. Sin embargo, para evaluar qué tan original es nuestra idea o qué tan relevante, podemos buscar en las redes sociales. Así que invierte un par de horas para ver que productos o servicios encuentras parecidos al tuyo.

3. Valor agregado. Después de definir la idea y analizar la competencia tienes que saber cuál es realmente el valor agregado de tu producto. Porque si vas a vender “un producto más” es posible que no tengas mucho éxito. ¿Qué es lo que te hace realmente diferente? Si tienes competencia en el mercado, deberías poder nombrar las diferencias entre ese producto o servicio y el tuyo. Si bien creo que el precio de los productos es importante, no debería ser tu único atributo.

4. Calcula tus costos. Puede sonar básico, pero es muy fácil subestimar algunos costos, por ejemplo; tu mano de obra o de personas que te ayudan, servicios tales como agua, luz, gas, y otros costos indirectos. Teniendo todos estos factores en cuenta, calcula tu precio de venta y revisa si es competitivo en el mercado. Recuerda el discernimiento entre cuánto crees que puede valer y cuánto está dispuesto a pagar el mercado por él. Si necesitas hacer una inversión importante, calcula cuánto debes vender para recuperar esa inversión y en cuánto tiempo planeas lograrlo.

5. Abre mercado y llega a tu público objetivo. Los primeros clientes y promotores serán tus familiares y conocidos, así que ofréceles tu producto y pídeles que te recomienden con sus allegados. Si no eres una persona con un círculo social muy amplio no te preocupes, hoy en día las redes sociales te ayudan a ampliar tu impacto y abrir mercado. Comienza con una cuenta de Instagram y Facebook, son totalmente gratis. Adicional a esto la pauta promocional bien manejada puede ser muy eficiente sin necesidad de una inversión muy elevada.

6. Medir para mejorar. Analiza los aciertos y corrige los puntos débiles, mide el impacto de tu inversión y estrategias de marketing. Recuerda que en el ejercicio de la práctica pueden variar muchos lineamientos.
No te afanes, ten presente que los negocios como la vida son cambiantes y tienes que aprender a adaptarte a las situaciones.