Analistas 12/09/2020

El Pre supuesto de 2021

El proyecto de Presupuesto para la vigencia de 2021 tiene un monto de $313,9 billones, 15,5% mayor que los $271,7 billones de 2020. Pero, si descontamos el rubro correspondiente al servicio de la deuda ($75,9 billones), 6,7% del PIB, que es el que más crece (41,6%) y el que más pesa con 24,1% de la totalidad de los recursos, el crecimiento del Presupuesto es de solo 0,3 puntos porcentuales, al pasar de 20.7% del PIB a 21% (¡!). Esa preponderancia del servicio de la deuda la justifica el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla diciendo que su monto y participación en el proyecto de presupuesto está “en consonancia con el perfil de vencimientos, la sustitución de pasivos por títulos de deuda pública y el mayor nivel de endeudamiento en 2020”. Se refiere a las tan criticadas prácticas, alejadas de la ortodoxia fiscal, que han caracterizado la gestión fiscal del ministro Carrasquilla de “recontratar” la deuda pública y de hacer pasar el gasto público por financiamiento para hurtarle el cuerpo a la regla fiscal.

La crisis de la pandemia sólo ha exacerbado esta acuciante realidad, la misma que condujo, antes de la pandemia, a la rebaja de la calificación de la deuda soberana de la Nación por parte de tres firmas calificadoras de riesgo, que está al borde de perder la calificación inversionista. Riesgo este inminente ante el sólo anuncio del ministro Carrasquilla de llevar la deuda hasta 65,6% del PIB en 2020, así anuncie, pensando con el deseo, que a partir de 2022 empezaría a caer hasta 53,5% al final del mandato del presidente Iván Duque. Ya lo advirtió Fitch Ratings, según esta firma calificadora de riesgo, “las métricas soberanas de Colombia se han deteriorado aún más desde la rebaja de abril a BBB-”.

Es de destacar que rubros tan importantes como el de la agricultura, ciencia y tecnología, el Ministerio del Trabajo, tan importantes de cara a la reactivación de la economía en la pospandemia tienen importantes recortes con respecto al Presupuesto de 2020, del orden de -7,7%, -30% y - 7,4%, respectivamente. Es muy llamativo que la reducción de 45% y 14% de las partidas para la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) y para la Agencia Nacional de Tierras (ANT), respectivamente, no obstante que las mismas están en el corazón del Acuerdo Final con las Farc que el Estado debe honrar. Además, llama poderosamente la atención que el Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome) prácticamente desaparece, pues los recursos asignados al mismo caen - 87,6%, al pasar de $25 billones a solo $3,1 billones. Es como si se asumiera que el impacto de la pandemia y sus secuelas desaparecieran como por arte de birlibirloque el 31 de diciembre de este año. Según el ministro Carrasquilla el choque de la pandemia “se irá mitigando en los próximos meses” y por ello “para 2021 se proyecta un retiro parcial y equilibrado de los mayores gastos incurridos en el presente año”.

Al determinar las fuentes de financiamiento quedan muchas dudas. Según estimativos del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, que dirige el investigador Luis Carlos Reyes, este proyecto de presupuesto está desfinanciado en $39,1 billones, aproximadamente. Según el Ministerio de Hacienda dicho hueco se cubriría apelando a la enajenación de activos por valor de $12 billones y los otros $27,1 provendrían de algo tan difuso como son los “otros recursos de capitales”, sin especificar cuáles. Aunque se plantea, como alternativa, la refinanciación de $22,2 billones, pagando deuda con más deuda, como se ha venido haciendo con la deuda por parte del ministro Carrasquilla, haciendo pasar gasto por financiamiento, aún quedarían por cubrir $16,9 billones.

Es muy importante señalar, hablando de los ingresos corrientes de la Nación (ICN), que se aspira a recaudar $152 billones, apenas $6 billones menos de lo que se esperaba recaudar en 2020 antes de la pandemia, sobreestimando el recaudo esperado. Como afirma José Ignacio López, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, desde el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp) se advertía que las cuentas lucían relativamente optimistas. Afirma él que “se espera un crecimiento importante de ingresos corrientes para una recuperación muy importante de la economía. Los ingresos tributarios crecerían 13% y eso nos parece ambicioso, porque sabemos que hay sectores que se van a seguir viendo afectados y por lo tanto, pensamos que la recuperación será lenta”. Tanto más si se tiene en cuenta que el año entrante se tendrá el efecto combinado del costo fiscal de la reciente reforma tributaria, que le abrió una tronera a las finanzas del Gobierno Central que sobrepasa los $10 billones, sobre todo en 2021.

Además, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp) se aprobó un déficit fiscal de - 8% compatible con una caída del PIB de - 5,5%, pero todo indica que va a estar más cerca de la previsión del Banco de la República que está en un rango entre - 10% y - 6%, con un escenario central del - 8,5% o de la del FMI de -7,8%. El ministro Carrasquilla, con su optimismo panglosiano, aspira y espera un raudo y fuerte rebote del crecimiento de la economía en 2021 con un ritmo de 6,6%, estabilizándose en una tasa de crecimiento de 4,77% en los tres años subsiguientes. Sin embargo, para Fedesarrollo “el panorama de crecimiento económico para 2020 - 2030 luce desalentador, con un ritmo proyectado de 2,5% anual”.

El ministro Carrasquilla está conteniendo el gasto y maniobrando para tratar de cerrar este año con “recursos del balance” por valor de $12 billones, en contraste con los $3,2 billones con los que se contaron este año, que contribuirían al financiamiento del Presupuesto del próximo año, son los mismos recursos que le hicieron falta a muchas empresas que se fueron a la quiebra y a muchos trabajadores que perdieron el empleo, que se quedaron esperando la ayuda del Estado.