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Analistas 19/08/2017

Cambio de timonel en Ecopetrol

Amylkar D. Acosta M.
Docente de la Universidad Externado de Colombia

“Ya terminó mi tiempo como financista de manejar una crisis y ahora es el tiempo del petrolero, que es Bayón”. Con estas palabras anunció el presidente de Ecopetrol Juan Carlos Echeverry su retiro de la empresa y la entrega de la posta el próximo mes a su reemplazo en la presidencia de la estatal petrolera, Felipe Bayón.

Qué lectura podemos darle a este anuncio de parte del saliente Presidente de Ecopetrol. Recordemos que él asumió el cargo en abril de 2015, en reemplazo de Javier Gutiérrez, quien se desempeño en el mismo cargo por espacio de siete años y dejó muy bien posicionada a la empresa, en medio de la caída de los precios internacionales del crudo. En efecto, a finales de abril de 2015 los precios cayeron 43,8% (¡!) con respecto al mismo mes de 2014, cuando se cotizaba por encima de US$100 el barril y ahora se situaba en US$43,04 en WTI y US$45,91 el Brent. Y desde entonces los precios han oscilado en torno a US$50 el barril, para ser más exactos el día 17 de los corrientes la cotización del barril de crudo marcó US$47,55 para el WTI y US$50,27 para el Brent. El largo ciclo de precios altos de las materias primas, que en el caso del petróleo se prolongó por más de una década, había llegado a su fin.

Con la destorcida de los precios se le planteaba a la industria petrolera el reto de reducir costos, ganar en eficiencia, ser más asertiva en sus decisiones, para poder sobrevivir a la debacle, al pasar de la época de las vacas gordas a la época de las vacas flacas. Esta fue la tarea que acometió Juan Carlos Echeverry, quien venía de desempeñarse como Ministro de Hacienda y en su calidad de tal hacía parte de la Junta Directiva de Ecopetrol y por lo tanto conocía por dentro a la empresa. Para afrontar sus afugias, en sus dos primeros años al frente de la empresa la sometió a una reingeniería, la concentró en su ‘core business’, desinvirtiendo en aquellos eslabones de la cadena de valor menos prometedores. Logró estabilizar la empresa y la puso a generar caja para poder redoblar sus esfuerzos exploratorios y de producción. Al logro de optimización para reducir costos se vino a sumar lo alcanzado en la comercialización, al reducir el margen de descuento del precio venta de la canasta de crudos de Ecopetrol con respecto al precio Brent, reduciéndolo desde US$12 por barril a US$6, lo cual a la postre se ha venido traduciendo en una mayor utilidad en beneficio del P&G de la empresa.

Después de dar pérdidas en 2014 y en 2015, y por ello mismo no repartió dividendos a sus accionistas, ya en 2016 empezó a verse la luz al final del túnel y gracias a ello se repartió entre sus accionistas la suma de $945.000 millones. Ahora bien, según su más reciente reporte, en el primer semestre de este año su operación arrojó utilidades por $2,2 billones. Un de los lunares de Ecopetrol durante estos dos años largos de gestión de Juan Carlos Echeverry, como él mismo lo reconoce, es la preocupante caída de sus reservas, las cuales pasaron de 1.840 Mbpe en 2015 a 1.598 Mbpe en diciembre de 2016, 14% menor (¡!), al tiempo que la relación reservas/producción pasó de 7,4 años a sólo 6,8 años (¡!). El otro lunar es el de la producción, que se ha visto afectada tanto por los atentados a su red de oleoductos como al saboteo a sus instalaciones. Después de haber subido de 755.400 barriles/diarios en 2013 a 760.000 barriles/diarios en 2014, a partir de 2015 empezó a caer, la producción promedia cayó a 760.000 barriles/diarios y luego tuvo un bajonazo de 28% en 2016, reduciéndose a solo 552.000 barriles/diarios. Más recientemente se ha podido recuperar la producción y se ha estabilizado en torno a 718.000 barriles/día.

No deja de ser traumático cambiar de montura en la mitad del río, máxime cuando este es turbulento y peligroso. Juan Carlos Echeverry califica a Bayón como un petrolero avezado de “racamandaca” y no le falta razón, pues tiene una larga trayectoria de más de 20 años en la industria, la cual junto con su experiencia y experticia le habrá de servir para encarar los retos que tiene por delante la empresa. El primero de ellos y el más inmediato y retador es la perforación del pozo Molusco en el offshore en La Guajira, toda vez que este es el primer proyecto costa afuera en el cual Ecopetrol es el operador del mismo. En estos momentos tanto Ecopetrol como otras empresas petroleras están apostándole a la exploración offshore, pero en mi concepto ello debe darse sin descuidar la importancia de lo que puede y debe hacerse en la plataforma continental.

Por fortuna, según informó Echeverry, “la campaña exploratoria entre julio y diciembre tendrá un mayor foco en el onshore en Colombia con la perforación de 10 pozos”.

Es de esperar que con la llegada de Bayón Ecopetrol siga por la senda de su recuperación y superación, pues si le va bien a Ecopetrol le va bien al país, habida cuenta que esta es la empresa insignia de todos los colombianos. ¡Así sea!

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