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Las siete magníficas

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Alfonso Aza Jácome Profesor de Inalde Business School

Hace unos días, el Washington Post publicó un artículo en el que destacaba el liderazgo de siete mujeres en el manejo del covid-19 en sus respectivos países.

En Alemania, Angela Merkel, cuando se dio cuenta de la gravedad de la crisis, se dirigió al país con un discurso memorable: directo, sencillo, realista, empático y personal. Les dijo a sus compatriotas que estaban frente a la mayor amenaza desde la Segunda Guerra Mundial, algo que, dicho en ese país, significa mucho. Por otra parte, activó todos los recursos sanitarios. Como resultado, Alemania tiene, proporcionalmente a su población, menos contagiados y muertos que cualquier otro de los grandes países de Europa. Por cierto, los colegios abrieron a comienzos de mayo y el fin de semana pasado volvió la Bundesliga.

En las antípodas, Nueva Zelanda es el país más exitoso del mundo en la lucha contra el covid-19. La primera ministra, Jacinda Ardern, cuando solo había seis personas contagiadas y ningún fallecido, llamó al confinamiento voluntario y cerró las fronteras. Además, ella y su gobierno se bajaron el sueldo 20%. A la fecha, hay 25 muertos en un país de cinco millones de habitantes.

Cerca del epicentro de la pandemia, en Taiwán, a tan solo 130 kilómetros de China, la presidente, Tsai Ing-wen, cuando vio lo que estaba pasando en el país vecino, puso en marcha más de cien medidas para bloquear el virus. En pocos días, Taiwán producía dos millones de mascarillas. Ayer había siete fallecidos en un país de 24 millones de personas.

Volvamos al norte de Europa. En Islandia, su primera ministra, Katrín Jakobsdóttir, ofreció test gratuitos para toda la población, sin distinguir entre sintomáticos o asintomáticos. Hoy es el país que más pruebas ha hecho en proporción a su población y tiene un sistema de seguimiento de contagiados que le permite monitorear la propagación de la epidemia. En Islandia han muerto diez personas.

Finlandia tiene la jefa de Estado más joven del mundo, Sanna Marin, de 34 años, una millennial. Además de reaccionar a toda velocidad, pidió a los influencers de las redes sociales sensibilizar a la población y difundir masivamente mensajes de prevención. No hay que olvidar que Finlandia es el país más digitalizado del mundo. Van 304 muertos en una población de seis millones.

En Noruega, la primera ministra, Ena Solberg, determinó el confinamiento temprano y el seguimiento exhaustivo de los casos. Organizó una rueda de prensa dirigida exclusivamente a los niños. Solo ellos podían hacerle preguntas y no les ocultó nada. Les explicó claramente que era correcto que estuvieran asustados y que tomaran precauciones. Los niños son hoy los principales aliados del Gobierno para comprometer a sus padres al confinamiento.

Y, por último, está Dinamarca donde Mette Frederiksen repite el modelo de reacción rápida, seguimiento de los contagios y confinamiento selectivo.
Estos siete países tienen cifras de contagios y muertes muy inferiores a las de sus vecinos.

Hay gran confianza de la sociedad en sus gobiernos. Se prevé que soportarán mejor la recesión económica. Y, no es casualidad, tienen una mujer liderando el país. Todas ellas han demostrado ser previsoras. Además, han lanzado medidas audaces y efectivas de protección social. Su liderazgo es eficaz, democrático, colaborador y compasivo. Ellas tienen un sentido superior del bien común.

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