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Analistas 19/06/2021

El brazalete de capitán

Alfonso Aza Jácome
Profesor de Inalde Business School

El sábado pasado, en uno de los primeros partidos de la fase de grupos de la Eurocopa 2020, entre Dinamarca y Finlandia, Christian Eriksen, centrocampista y estrella de la selección danesa, se desplomó en la cancha cuando se disponía a recibir un pase de un compañero; providencialmente, todas las miradas estaban puestas en él. Sin perder un instante, Simon Kjær, capitán de la selección de Dinamarca, tomó el control de la situación y se abalanzó sobre su compañero, le abrió la boca y se aseguró de que la lengua no le obstruía las vías respiratorias. A continuación, hizo señas para que ingresaran los médicos con rapidez y lo colocó de lado en la posición de seguridad recomendada por los protocolos de primeros auxilios. La asistencia médica llegó de inmediato y, por lo que se pudo ver en las pantallas de televisión, se le practicó reanimación cardiopulmonar y desfibrilación al comprobar que había sufrido un paro cardiorrespiratorio.

Mientras los médicos intentaban reanimar a Eriksen durante 20 interminables minutos, Kjær reunió a su equipo para que hicieran un círculo de seguridad que sirviera de pantalla alrededor de su compañero para dar privacidad a todo lo que sucedía durante esos momentos de angustia. Aunque los demás jugadores, sin fuerzas para mirar, hacían un corro de espaldas a lo que sucedía, el capitán permanecía de frente, sin perder la calma, pendiente de todo lo que pasaba con su compañero.

Cuando la novia de Eriksen y madre de sus dos hijos saltó al campo aterrorizada y llorando, sin saber qué pasaba, pensando que su pareja estaba muerta, Kjær la abrazó con fuerza para consolarla y confirmarle que Eriksen seguía con vida. Afortunadamente, al poco tiempo, ya reanimado, fue retirado de la cancha en camilla, rodeado todavía por sus compañeros que sostenían las cobijas que lo mantenían apartado de miradas indiscretas.

Alrededor de una hora después del incidente, los responsables de la Federación Danesa de Fútbol anunciaron desde el hospital que Eriksen había sido estabilizado y estaba despierto. Los médicos confirmaron que la intervención inmediata del capitán, los sanitarios del equipo y la ambulancia fueron claves para poder salvar la vida del jugador danés.

Por cierto, el capitán es el futbolista escogido para ser cabeza o líder de un equipo, representando dentro del campo a todos sus compañeros. Kjær ha dignificado más que nadie el sentido de llevar el brazalete de capitán. Es un auténtico líder, capaz de ir por delante, sostener a sus compañeros en los momentos de dificultad y de cuidar al que más lo necesita. El destino ha querido que haya contribuido a realizar algo memorable que vale más que cualquier trofeo deportivo: salvar la vida de su amigo, compañero de selección y rival en el derbi más importante de la liga italiana pues, Kjær juega en el Milan y Eriksen en el Inter.

Los héroes aparecen así ante el sufrimiento ajeno. Son personas dispuestas a hacer más de lo debido, a excederse. Es, precisamente, su generosidad y su capacidad de sacrificio lo que les caracteriza. Aceptan su papel y, aunque solo sea por eso, su comportamiento ya es meritorio. Son sus acciones las que nos estimulan a hacer más porque para ellos la pasividad no es una respuesta. Puede que el capitán no sea el jugador más técnico del equipo, pero tiene que ser el más completo. Por eso, si hay que escoger, me quedo con Simon Kjær.