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Análisis 16/09/2026

Génesis de una discusión equivocada

Alejandro Vera Sandoval
Vicepresidente técnico de Asobancaria
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Atendiendo el artículo 326 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, la Superintendencia publica periódicamente los estados de resultados de las entidades del sector. Esto responde a una decisión de buenas prácticas y transparencia, dado que los establecimientos financieros al final están custodiando el ahorro del público. El problema es cuando terceros toman esa información sin contexto para dar discusiones equivocadas.

En efecto, cada mes se publican los estados de resultados de los bancos. Sobresalen allí los datos de créditos, inversiones, ahorro, tasas, solvencia, provisiones y, por supuesto, las utilidades. Sin embargo, son solo estas últimas las que acaparan los titulares y debates económicos al día siguiente. Y claro, lo hacen por el monto, pero el problema es que en términos absolutos no se puede dar la discusión: siempre hay que comparar contra algo.

Por ejemplo, al cierre de 2025, no se destaca la recuperación del sector luego de dos años grises, con un crédito que volvió a crecer en términos reales y permitió cumplir el sueño de miles de hogares de tener vivienda propia (la cartera hipotecaria creció 7% real), de empresas y emprendedores para financiar sus ideas (la comercial se expandió 1%) o de personas que lograron tener su carro nuevo o sus vacaciones (la de consumo creció 2%).

En vez de eso, el debate se queda en que el sector bancario tuvo utilidades por $14 billones.
Claro, en absolutos ese número es grande, pero encierra varios detalles que siempre se olvidan. Tal vez el más importante es que la inversión (patrimonio) del sector llegó a $102 billones al cierre de 2025.

Eso significa que la rentabilidad de esa inversión es “solo” de 14% (14/102), y digo “solo” porque, pese a que hay inversiones más fáciles y seguras (como un CDT) que rentan entre 13,5% y 14%, los accionistas de los bancos han preferido mantener su apuesta por el país. Y esa apuesta de confianza se materializa en hechos concretos, como mantener empleados a cerca de 140.000 colaboradores, invertir cada año cerca de $4 billones en la transformación digital del sector y del país, o gestionar los riesgos para que los ahorradores y los inversionistas cumplan sus objetivos.

El problema de enfocarse solo en las utilidades (los $14 billones) es que todas las discusiones terminan en eso. Por ejemplo, siempre que hay una reforma tributaria nacional o local se escucha el mismo argumento: que los bancos ganan mucha plata y que, por ende, deben pagar más impuestos.

Esto no solo es falso por el lado del “ganan mucho”, como ya mencioné, sino porque también olvida que el sector ya tributa cerca de 60% de sus utilidades y que, cuando el porcentaje que se reporta es inferior, es porque se está sumando a la utilidad de todo el sector las ganancias de los fondos de pensiones o fiducias, que incluyen la rentabilidad del ahorrador. Al final, la discusión se vuelve populista y basada en argumentos que no coinciden con las cifras.

La solución, obviamente, no es dejar de dar esa información. Pero invito a que demos las discusiones en el contexto correcto. Incluso, en materia de transparencia, sería útil también hacer explícita la información de otros sectores de la economía colombiana. Nos llevaríamos muchas sorpresas.

Las discusiones deben darse con toda la información. No hacerlo solo crea mitos urbanos o malas decisiones de política pública que tienen un solo afectado: el ciudadano.

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