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Sobre la humildad del líder

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Aldo Civico Antropólogo y estratega de liderazgo

Resulta que la humildad no es solamente una virtud apreciable, sino que también una habilidad de liderazgo que facilita el bienestar de los empleados. Una variedad de estudios ha demostrado que la humildad favorece un mayor compromiso laboral, desempeño y satisfacción, además que fomenta la confianza. Estos son beneficios que favorecen el alto rendimiento y evitan los problemas que pueden marcar las dinámicas de un equipo tales como:

conflictos destructivos, falta de cooperación, baja retención de talentos, absentismo, etc. Pero estudios más recientes del Harbin Institute of Technology en China, demuestran también que la humildad es clave para el bienestar de los empleados.

De hecho, el estilo y comportamiento de un líder, debido a su estatus, influencia de manera profunda la calidad de las emociones, y las actitudes de sus empleados. Un líder humilde fomenta un mayor bienestar intra e interpersonal. Por eso, Edmund Buke afirmaba que la humildad es el fundamento de todas las virtudes.

En general, el bienestar comprende las dimensiones de la auto aceptación, el crecimiento personal, el propósito de vida, las relaciones positivas con los demás, la autonomía y el dominio de los distintos contextos de vida. En otras palabras, el bienestar de una persona está relacionado con la plenitud y la experiencia emocional.

En el campo profesional, el bienestar está condicionado por factores relacionados con la satisfacción, el agotamiento emocional, el compromiso laboral, y los niveles de estrés. Líderes que muestran humildad tienden a reconocer las fortalezas en los demás, legitiman su debilidad a corto plazo y prestan atención a su crecimiento. Estas actitudes harán que los empleados perciban que son respetados y que los líderes apoyan su autodeterminación.

Por otro lado, el agotamiento emocional de los empleados se refiere a un estado excesivo de fatiga y a sentirse psicológicamente agotados como resultado de demandas de trabajo sobrecargadas o problemas a largo plazo. Por eso, cuando los líderes muestran humildad al aprender de los empleados, admiten sus propios límites y aprecian las fortalezas de estos, favorecen un clima de confianza y los empleados se sienten respaldados, lo que disminuye el agotamiento emocional. Decía el poeta Alfred Mercier que la humildad es: “la gracia que hace que cualquier otra gracia sea amable”.

En un mundo complejo y ambiguo, los programas de desarrollo de liderazgo y los procesos de coaching ejecutivos deberían entrenar a los líderes empresariales en la humildad, para que esta virtud se vuelva parte de la cultura organizacional. Esto significa ayudar parar que los líderes no tengan miedo de admitir sus propios límites y reconocer, no solo que necesitan, sino que quieren procesos de formación y de coaching. De hecho, se trata de considerar al mismo tiempo las fortalezas y los límites como un punto de partida. De esta manera, un líder humilde generará el bienestar a sus empleados, facilitando así su alto rendimiento.

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