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Analistas 06/02/2021

Realizar lo imposible

Durante un almuerzo le pregunté a un amigo empresario, extremadamente exitoso, además que generoso, “¿Cuál es la brecha que todavía impide un rendimiento más alto a tu organización?” La pregunta era sugerida por mi curiosidad frente a su éxito; quería investigar si su empresa había logrado el tope de su potencial o si había un techo de cristal que se podía romper. Empezamos a conversar dándole vueltas sin, en realidad, llegar al corazón del tema hasta que le pregunté, “¿Cuál es tu sueño imposible?”. Mi amigo tomó un sorbo de agua, me miró fijamente y sin hesitar me reveló su sueño disruptor. Se emocionó. “Se me erizaron los pelos del brazo” me dijo. El sueño imposible que me compartió no era menos que la ambición de Elon Musk de llegar a Marte o de la Madre Teresa de acabar con la pobreza en el mundo.

Cuando nos emocionamos frente a una visión que nos marea estamos conectados con nuestra esencia más profunda y con nuestra vocación auténtica que estamos llamados a realizar en la vida, incluso a través de nuestras carreras y empresas. En mi experiencia, acompañando a decenas de emprendedores, directivos y equipos ejecutivos cada mes, observo que hasta las aspiraciones más altas se quedan muchas veces dentro de los límites de lo posible, porque parecen ambiciosas.

La mayoría de las veces estamos condicionados por lo que consideramos realista. Es decir, limitamos nuestras posibilidades de soñar porque nos parece que es pensar en grande. Ponemos límites al potencial ilimitado que tenemos.

Pensemos en Steve Jobs. Si el creador de Apple se hubiera quedado dentro de las fronteras de lo convencional no hubiera sido un disruptor de la industria de la comunicación y del entretenimiento. Pero el propósito superior de Steve Jobs no era construir celulares, sino empoderar a la gente común; era democratizar la abundancia. Fue esta su obsesión. “Todo empezó por una idea”, dijo en una entrevista. “Saber que puedes plantar algo en el mundo y que eso crecerá y que cambiará el mundo es extraordinario”. El sueño imposible de Elon Musk tampoco es llegar a Marte o construir el carro eléctrico más poderoso del mercado.

El fundador de Tesla y Space X, una vez más reveló su visión en una reciente conversación en vivo en la plataforma Clubhouse; su compromiso profundo con la expansión de la consciencia global y “luchar por una mayor iluminación colectiva”. Dijo Albert Einstein, “la imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación rodea al mundo”. El rendimiento de tu equipo es proporcional a la calidad y el tamaño de tu visión, de tu sueño imposible, de tu imaginación.

Finalmente le pregunté a mi amigo empresario, “La identidad de tu organización está alineada con tu sueño imposible?, ¿Son verdaderamente lo que tienen que ser?”. Eso abrió otra conversación fundamental, de la cual les contaré la próxima semana, porque entre sueño imposible e identidad hay una relación íntima para lograr el alto rendimiento.