Analistas 27/06/2020

Manejar la ansiedad

Un ejecutivo me confesó en estos días que ha notado un aumento en los niveles de ansiedad entre varios miembros de su equipo. Son más de cien días los que la gran mayoría de nosotros lleva trabajando desde casa, pegados a Zoom o Meets durante muchas horas. El trabajo remoto, además, ha provocado en general un aumento en las horas dedicadas a trabajar y esto causa un desequilibrio en la vida que lleva al estrés crónico, al agotamiento, y, posiblemente, a enfermedades.

De igual manera, muchos tienen que lidiar con menores que también estudian de manera remota, extrañando a los amigos y al juego. Además, las noticias no ayudan. Estamos observando un incremento de la propagación del virus y el número de fallecidos. En Bogotá, más del 65% de las camas en las salas de reanimación están ocupadas. También en Antioquia están aumentando los casos. Son datos inquietantes y peligrosos. La incertidumbre y el saber que ésta pandemia va a ser más larga de lo esperado pueden aumentar los niveles de ansia.

Cuando enfrentamos miedos, la reacción es de doblegarnos, de concentrarnos en nosotros mismos, pensando principalmente en nuestras necesidades y en nuestros deseos. Tendemos a desconectarnos de los demás, aunque vivan a nuestro alrededor. Sin quererlo, nos aislamos y nos separamos de los demás. Mientras que el deseo es de protegernos, en realidad de esta manera nos hacemos más frágiles y débiles. En lugar de disminuir la ansiedad, al aislarnos, la fomentamos. ¿Qué hacer entonces para manejar el ansia durante el tiempo de la pandemia?

Cada emoción tiene su manifestación en nuestro cuerpo. Así mismo, la ansiedad tiene sus expresiones fisiológicas. En la medida en que sentimos ansiedad, nuestros músculos se contraen, el corazón late más rápido, la respiración se hace más breve. Por eso, es importante que relajemos nuestro cuerpo. Lo podemos hacer a través de una respiración consciente, lenta, profunda. Lo podemos lograr contrayendo y relajando de manera alterna los músculos en nuestro cuerpo, empezando por las piernas y terminando con el pecho y el cuello. Una mente ansiosa no puede existir en un cuerpo relajado, me dijo una vez un médico.

La ansiedad es también el efecto del enfoque de nuestra mente. Si nos fijamos en los posibles desenlaces desafortunados que un problema puede traer, esto causa un aumento de la ansiedad. Es importante reconocer los pensamientos que nos causan la ansiedad y fijarnos más en lo que podemos controlar, en la tarea que estamos cumpliendo aquí y ahora. Finalmente, hay un papel importante para los líderes en el manejo de la ansiedad de los miembros de su equipo; dado que la ansiedad lleva a replegarse y trae como efecto el aislarnos de los demás, tenemos que estar orientados hacia, y anclados en, nuestro propósito superior, manteniendo el corazón abierto a la compasión hacia las necesidades de los demás. La conexión con los demás también nos libera de la ansiedad.