En búsqueda de la simplicidad

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Hablé recientemente con un ejecutivo, quien acababa de regresar de una experiencia en la selva. Con miembros de su grupo primario, viajó unos días al Putumayo para experimentar una conexión profunda con la naturaleza y con las culturas ancestrales de Colombia. Me habló con emoción de las noches que pasaron durmiendo en una hamaca, de los días sin celular y otros aparatos electrónicos, de las largas horas compartidas dialogando con sus compañeros. “Yo que siempre pongo problemas por la calidad de las almohadas en los hoteles, disfruté dormir bajo las estrellas en una hamaca”, me dijo. Cuando le pregunté cuál fue, para él, el aprendizaje más importante de esta experiencia, me dijo que fue el darse cuenta de que la modernidad nos ha condicionado a que necesitamos tener muchas cosas para estar bien y vivir sabroso. “Pero eso es una distorsión”, resaltó, “porque yo experimenté la hermosura de vivir de manera sencilla”. Hay sabiduría en la simplicidad, y hay progreso humano real en el camino que nos lleva a vivir de manera cada vez más sencilla.

El tema de llevar una vida minimalista ha marcado varias de las conversaciones que he tenido recientemente. Jurgen Klaric, por ejemplo, me contó cómo a lo largo de los años se ha liberado progresivamente de una concepción materialista del éxito; hoy en día, disfruta el canalizar el éxito para dejar una huella en el universo, sobre todo en el campo de la educación. Un amigo cercano, un empresario exitoso, y quien con su familia vivía en una villa espectacular con mayordomo y empleadas, quien coleccionaba carros y motos, un día decidió vender todo e i ir a vivir en una casa sencilla al lado de familiares y de amigos, disfrutando profundamente de la felicidad que la simplicidad de vida hoy le regala a él y a su familia.

Conozco a empresarios y a gerentes que prefieren vivir sin excesos, y quienes, en lugar de acumular bienes, prefieren coleccionar experiencias. Vivimos en una época donde se empieza a valorar más el ser que el tener, por qué hay cada vez más la consciencia de que nuestros hábitos, gustos, y deseos pueden tener un impacto negativo para el ecosistema que compartimos.

Después de todo, esencializar es también el proceso que las empresas adoptan para maximizar la productividad y la efectividad de sus productos y servicios. Por ejemplo, Yvon Chouinard, el fundador de Patagonia, está convencido de que con la simplicidad se obtiene un mejor resultado. “¿Alguna vez has pensado que todos los esfuerzos de las empresas, que todos los cálculos, culminan invariablemente en la producción de algo cuyo principio rector es el principio último de la simplicidad?”, escribe Chouinard. De hecho, decía el aviador Antoine de Saint-Exupéry: “la perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar”. La sostenibilidad de nuestro vivir dependerá de la búsqueda de esta simplicidad.

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