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El poder de la intención

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Aldo Civico

No hace mucho, con la intención de descansar, vi un documental que de manera detallada narra cómo el artista británico Harry Styles, exintegrante del grupo One Direction, grabó su primer álbum como solista. Para alejarse de las distracciones de lo cotidiano, el artista, junto a algunos músicos y un productor, viajaron a Jamaica donde se encerraron en un estudio de grabación. Harry empezó este viaje sin saber cómo iba a resultar el álbum. Tenía unas intuiciones y unas ideas musicales, y nada más. El documental desnuda el proceso de creación del artista británico. Hay momentos de exaltación y hay momentos de frustración.

Lo que más me llamó la atención fue ver cómo este grupo de músicos talentosos se convirtió, día tras día, en una comunidad de amigos y en una sola mente. Más que ser el líder que tiene todas las intuiciones y las ideas, y que pide a su grupo ejecutarlas, Harry Styles es un facilitador, que escucha, propone, dejando que el arte que tiene que surgir, surja. El álbum, aun si lleva el nombre del artista, es en realidad un inspirador acto de co-creación.

El trabajo creativo de Harry Styles es un buen ejemplo de lo que es posible alcanzar cuando la amistad y un propósito se unen; combinados, nutren la esencia del liderazgo autentico, porque el ego deja espacio a la co-creación. Si considero a las experiencias que he tenido a lo largo de mi vida, las que más me han dado satisfacción y las que más impacto tuvieron, siempre han sido aquellos momentos en los que, con algunos amigos, le dimos intencionalidad a nuestra amistad. Justo esta semana fui testigo de una conversación entre dos empresarios, unidos por una verdadera amistad, que estaban soñando un nuevo proyecto disruptivo y con un gran potencial transformador. Vale para el mundo de la innovación y del liderazgo, lo que la antropóloga Margaret Mead decía refiriéndose al poder de los ciudadanos: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos puedan cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado”. Si miramos el éxito de muchas empresas, muchas veces en su ADN tienen un grupo de amigos que comparten una intención. Vale para Apple, Patagonia, y aquí en Colombia, para empresas como Mattelsa y Rappi.

Por un lado, la intencionalidad o el propósito, es la voluntad que une a un grupo de personas y que no los deja parar frente a las dificultades. Tener propósito es tener determinación. Al mismo tiempo, la intencionalidad es mucho más que la voluntad. Los logros que muchos alcanzan no se explican simplemente por la voluntad y el talento. De hecho, la intencionalidad no es tanto algo que se hace, sino más bien una fuerza que invita a cultivar al mismo tiempo la disciplina, la sabiduría, la conexión auténtica y la entrega. Como decía Wayne Dyer, la imaginación que radica en la intencionalidad es mucho más poderosa que la mera fuerza de voluntad.

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