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El liderazgo depende de un propósito superior

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Hace unos días, le pregunté a un exitoso empresario colombiano qué visión tenía para su empresa en los años venideros. Me contestó que hoy ya no tiene sentido tener una visión, porque el mundo cambia a un ritmo demasiado vertiginoso. “Vivimos en una realidad exponencial que no permite poder imaginar lo que va a pasar en una década”, me dijo el empresario, y concluyó, “Por eso no tengo una visión, sino más bien, un propósito que nos inspira y al cual queremos ser fieles”.

Mi interlocutor resaltó algo que, hoy, es efectivamente fundamental para el éxito: tener un propósito superior que inspire a la cultura organizacional de una empresa.

Ahora bien, tener una gran meta o un propósito superior no coincide con tener una utilidad económica como motivación principal. En lugar, tener un propósito superior tiene que ver con un aporte significativo que un líder o una organización brinden, y que trasciende al beneficio de la misma empresa. De hecho, un propósito superior beneficia a la humanidad.

En su libro Drive, un estudio sobre lo que nos motiva, Daniel Pink destaca cómo la utilidad, aunque puede ser es una fuerte motivación, no es suficiente para el éxito final. Escribe Pink: “Una fuente de energía igualmente poderosa, que a menudo hemos descuidado o descartado como poco realista, es lo que podríamos llamar la “motivación del propósito “.

De hecho, las innovaciones que han cambiado nuestra manera de consumir música, de comunicarnos, de relacionarnos, no han nacido de empresarios enfocados en la utilidad, sino más bien de quienes ven en los grandes desafíos de la humanidad una oportunidad para crear, innovar, cambiar.

Es el caso, por ejemplo, de alguien como Elon Musk. La utilidad nunca ha sido la motivación de sus iniciativas empresariales. Quizás, por el hecho de no haber tenido una adolescencia fácil, la pregunta principal que siempre ha inspirado a Musk ha sido, ¿Qué es lo que yo creo que va a hacer la mayor diferencia para el futuro de la humanidad?” Tesla nació como respuesta a esta pregunta. Peter Diamandis, cofundador de Singularity University, reveló recientemente que lo que lo impulsa es: “inspirar y guiar la transformación de la humanidad dentro y afuera de la tierra”.

Estos grandes de la innovación tienen ambiciones que van mucho más allá de la utilidad, y están relacionadas con los grandes desafíos de nuestros tiempos.
De hecho, cuando un propósito superior nos guía asciende y acelera exponencialmente nuestro potencial de liderazgo.

Más específicamente, un propósito superior eleva la calidad de nuestros valores y de nuestros pensamientos, puede enaltecer el concepto que tenemos de nosotros mismos.

Nos hace más audaces, nos da más coraje y coherencia. Esta coherencia es la que permite grandes logros. Hoy, liderar desde un propósito superior no es una opción, es lo que se requiere para lograr la innovación de la cual depende el futuro de la humanidad. ¿Cuál es tu propósito más alto?

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