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Analistas 23/01/2021

El liderazgo de Biden

Confieso que cuando el pasado miércoles vi al helicóptero Marine One despegar, y al expresidente Donald Trump dejar la Casa Blanca, sentí algo de alivio, también porque este momento marcaba el final de un estilo y un tono de liderazgo dañino. Durante cuatro años hemos escuchado al presidente de la democracia más grande del mundo insultando, promoviendo el culto personal, centrando la atención sobre sí mismo de manera obsesiva, polarizando y fomentando el odio.

La manifestación más dramática de este estilo de liderazgo se dio cuando, después de escuchar a su líder, una horda violenta asaltó al Capitolio con la intención de sabotear el resultado de unas elecciones democráticas, legítimas y legales. Fue la lealtad a la Constitución de las fuerzas armadas, la Policía, y de las cortes, lo que evitó lo peor. También por todo esto sentí alivio.

La imagen del primer acto del presidente Joe Biden y de la vicepresidente Kamala Harris al llegar a Washington, en la víspera de la posesión, no podría ofrecer un contraste más fuerte. De hecho, se reunieron en el Lincoln Memorial para conmemorar a las más de 400.000 personas que en menos de un año murieron por el covid-19. Era la primera vez que Estados Unidos, por invitación de su nuevo presidente, tomaba una pausa para recordar a estas víctimas y agradecer a todo el personal médico que ha estado luchando contra esta pandemia. “Para sanar, hay que recordar,” dijo Biden en un discurso breve pero sentimental.

La suya es una propuesta de liderazgo distinta, que promueve un propósito en lugar del ego, la compasión en lugar del odio, el buen trato en lugar del insulto, la unidad en lugar de la división. Me parece, que, desde un invierno profundo de la democracia en Estados Unidos, Biden nos invita a todos a reflexionar sobre el significado de un liderazgo auténtico y sobre qué valores y actitudes hay que alimentar para enfrentar crisis complejas. “Que nos unamos para luchar contra los enemigos que nos esperan: la ira, el resentimiento, el odio, el extremismo, el desorden, la violencia, la enfermedad, el desempleo, la desesperanza”, dijo.

En su discurso inaugural, Biden propuso también el método de este liderazgo auténtico; la unidad, que no elimina, sino que al contrario exalta y armoniza a las diversidades. “La historia, la fe y la razón nos enseñan el camino. El camino de la unidad. Podemos vernos unos a otros no como adversarios, sino como vecinos. Podemos tratarnos unos a otros con dignidad y respeto. Porque sin unidad no hay paz, solo amargura y furia; no hay progreso, solo ira agotadora. No hay nación, solo una situación de caos”. Estas son las palabras de un líder consciente, quien nos dice que hoy podemos salir de las crisis complejas que enfrentamos solo si estamos unidos, si somos expresión de una inteligencia colectiva que solo es posible si alimentamos la comprensión recíproca, la humildad, la empatía. “Con unidad podemos hacer grandes cosas, cosas importantes”.