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Analistas 20/07/2019

Aumentar la inteligencia espiritual

Aldo Civico
Antropólogo y estratega de liderazgo

La visión de una empresa no es solo un plan de cinco años; es un sentido profundo de identidad, motivación, propósi- to. Es la claridad sobre el papel y la responsabilidad que una organización tiene en el mundo, que va mucho más allá de satisfacer a los accionistas. Por eso, el desarrollo de la inteligencia emocional en la alta gerencia de una empresa es importante, pero no es suficiente. Hoy en día, hay que dedicarse también al desarrollo de su inteligencia espiritual.

Por ejemplo, en 2008, como muchas otras empresas, Starbucks vivió un periodo muy difícil. El negocio estaba disminuyendo bruscamente. Cerraron 600 tiendas. Eliminaron 12.000 empleos (de los 200.000 creados en los años anteriores). Una crisis profunda. En lugar de culpar a la crisis financiera de aquel año, el CEO de Starbucks, Howard Schultz, asumió la responsabilidad de la situación, e identificó la causa del descenso en el hecho que la empresa se había alejado de su propósito superior. Starbucks se había enfocado exclusivamente en el lucro y en lograr ganancias financieras más altas. “Por lo tanto, dadas las presiones externas, la catastrófica crisis financiera, llegó el momento de volver a la intimidad de comunicarnos directamente con nuestra gente, galvanizar a nuestra organización contra un propósito central y pedirle a nuestra gente que comprenderían lo que estaba en juego”.

En otras palabras, para salirse de la crisis, y volverla una oportunidad, Starbucks decidió aumentar su inteligencia espiritual. Este término fue introducido por Danah Zohar en su libro: Rewiring the Corporate Brain. La inteligencia espiritual es la inteligencia con la que accedemos a nuestros significados, valores, propósitos y motivaciones más profundos. Es la inteligencia moral que nos da la capacidad innata para distinguir entre el bien y el mal. “Es la inteligencia con la que ejercemos bondad, verdad, belleza y compasión en nuestras vidas “, escribe Zohar. La inteligencia espiritual no suplanta, sino que complementa a la inteligencia emocional, profundizando y volviendo permanentes sus efectos. Yo mismo compruebo su importancia y eficacia en mis procesos de coaching ejecutivos; hay un salto de calidad en el rendimiento y en todas las relaciones cuando el presidente de una empresa, o un gerente, pasan de desarrollar solamente su inteligencia emocional, a acceder y profundizar la inteligencia espiritual. De hecho, la inteligencia espiritual activa las cualidades y capacidades del yo auténtico, en forma de sabiduría, compasión, integridad, alegría, calma. Además, desarrolla un sentido de significado y propósito más profundo, y ofrece una amplia gama de habilidades importantes del liderazgo”. Como lo escribió el fundador de Whole Foods, John Mackey, en Capitalismo Consciente, “los líderes conscientes con alto nivel de inteligencia espiritual tienen una habilidad notable para ayudar a alinear sus organizaciones con los propósitos más elevados de estas”.

El enfoque en la inteligencia espiritual reconectó a Starbucks con su propósito superior e invirtió la tendencia. Las ganancias netas se triplicaron y el valor de las acciones aumentó de US$7 a más de US$50 en tres años. Hoy, la inteligencia espiritual es esencial en la cultura de una organización.

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