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Una historia de éxito. Necesitamos muchas más

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La Cámara de Comercio Colombo-Americana muy amablemente me invitó a dar una conferencia por el aniversario del TLC entre Estados Unidos y Colombia hace un par días en Miami. Confieso que mi intervención sobre el TLC fue muy breve, pues siempre he considerado que hablar del éxito o fracaso de un tratado comercial con evidencia empírica que solo data un par de años es un ejercicio espurio, para decir lo menos. Decidí más bien enfocar mi disertación en los cambios que necesita implementar Colombia como nación, como economía, y como sociedad para poder crecer más rápido y con mayor justicia social. Entre otras cosas, toqué el tema del hecho que los colombianos hablamos de salario mensual, y no anual, como una de las pruebas más dicientes de que los colombianos continuamos siendo muy cortoplacistas. Pero este es tema para otra columna. 

 
En este mismo evento tuve el gran placer de escuchar la historia de vida de Christian Daes, Presidente de Tecnoglass, una empresa que se dedica a ensamblar ventanas con las especificaciones que necesite el cliente. Su empresa está basada en Barranquilla. Me impresionaron muchas cosas del Sr. Daes. Me impresionó su capacidad de expresión, su impresionante inteligencia, su amor por Colombia, pero lo que más me impresiono es ver como a viento y marea a logrado expander su empresa de ser una empresa de garaje, de la cual el mismo Christian era chofer, a ser una empresa que le da trabajo digno a 3.500 familias de Barranquilla. Mejor dicho, me impresionó muchísimo su perseverancia. 
 
Tecnoglass comerció con Estados Unidos más de US$50 millones en ventanas e insumos durante 2012. Si la memoria no me traiciona, el año pasado la empresa exportó como US$30 millones a EE.UU., e importó como US$20 millones de EE.UU., y las expectativas para 2013 se ven muy halagadoras, gracias a la renovación del esfuerzo de construcción en EE.UU., después de casi 7 años de crisis en el sector. 
 
Efectivamente, hoy en día hay un renacer muy fuerte de la construcción en EE.UU. y ese hecho presenta inmensas oportunidades para la industria de Colombia que se dedica a la producción de materiales de construcción. 
 
Me enteré que la empresa de Christian Daes le produjo todas las ventanas al Icon en Brickell Avenue, quizás uno de los edificios más lujosos de Miami, y es muy probable que gracias a la calidad de sus productos y al crecimiento que se verá en la construcción de acá en adelante, esa empresa pueda vender mucho más en EE.UU.. 
 
Según los modelos que manejo en Bulltick, basándome en una simplísima regla de tres, si las proporciones históricas de construcción de vivienda nueva versus el tamaño de la población han de mantenerse, como debería ser, la necesidad de nueva viviendas tendría que incrementarse a 1.1 millones de viviendas nuevas anualizadas, comparado con las 400.000 anualizadas que se están construyendo en este momento. 
 
El señor Daes es un claro testimonio de que la tenacidad, la calidad, el trabajo fuerte, la visión a largo plazo, y la honestidad a la hora de hacer negocios, son la base del éxito empresarial. Ahora, para sacar a Colombia de la pobreza necesitamos que se creen muchos más industriales como Christian Daes. Las oportunidades que le brinda el TLC con Estados Unidos a Colombia son inmensas, o por lo menos eso es lo que argumenta y demuestra el señor Daes. Y yo he tomado la decisión de vida de no cuestionar las visiones de personas como Christian Daes, pues algo “tiene que saber” un empresario que a punta de pulso le da sustento digno a 3,500 familias.
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