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Por que seguiré invirtiendo en Brasil

No vendí mis acciones tras saber que Michel Temer estaba involucrado en todo este embrollo de corrupción, y tampoco pretendo hacerlo ahorita. Seamos honestos: si uno va a comprar Brasil y tiene dos dedos de frente, no hay espacio para sorprenderse de que Temer haya estado metido en todo este lío de corrupción. El inversionista al que esta situación lo tomó por sorpresa es un inconsciente. Si uno está invertido en Brasil y se va asustar porque hay una crisis política en el país, está claramente en el lugar equivocado.

Tras las noticias conocidas la semana pasada, el bono de Brasil a 10 años pasó desde 10% a 11,5%. La bolsa perdió cerca de 10%. Pero lo relevante es esto: la necesidad de generar retornos en el mundo va a seguir siendo muy alta. Si uno invierte hoy en Brasil a 11%, estará doblando su dinero cada 6,5 años. Si lo hace en un bono de Alemania a 10 años, lo hará cada 240 años. Simple matemática.

Es cierto que, tal como están las cosas, lo más probable es que las presiones sobre Michel Temer lo obliguen a renunciar. En dicho caso, vendrá un proceso en el parlamento en el que el presidente de la Cámara tome el poder por 30 días y el Congreso en pleno decida una presidencia interina hasta 2018. También está la opción de elecciones anticipadas, pero para ello tiene que haber una enmienda constitucional, lo que dificulta el asunto.

Volatilidad va a haber. ¿Pero entonces por qué sigo en Brasil? Porque la forma en que el país, con la fuerte ayuda del poder judicial, está desempolvando la corrupción, sigue siendo una buena noticia en el largo plazo. Es muy probable, además, que el Congreso escoja a una persona suficientemente pro mercado en reemplazo de Temer, lo que implica que se mantenga el interés en lograr adelantar los cambios estructurales necesarios. La amenaza actual se mantiene: Brasil podría ver nuevamente disminuida su calificación en los próximos meses si la agenda de reformas se estanca.

A estas alturas, además, el Congreso entiende perfectamente el momento histórico. Fue precisamente por ello que Temer tomó distintas decisiones en términos de ajuste y reformas. El escenario no ha cambiado y la urgencia de la agenda legislativa está intacta. Brasil tiene que arreglar su economía si quiere volver a crecer. Eso es así con o sin Temer. Por lo pronto, en XP Securities no hemos cambiado nuestras perspectivas para el real brasileño. Se mantiene la expectativa de que el Real termine el año a $3,1 por dólar.

Para los mercados emergentes en general, hoy es más importante lo que pase con la Reserva Federal y con el potencial “impeachment” de Donald Trump, que lo que ocurra en Brasil. Pienso que Brasil, en esta ocasión, generará menos contagio, de lo que pueda ocurrir con la Fed, por ejemplo, porque lo que decida la Fed tendrá efectos sobre todos los bonos del mundo. 

Nadie sabe si habrá o no un “impeachment” en contra de Trump, pero lo que sí es claro es que le será muy difícil cumplir con su agenda legislativa. Así, el famoso Trumponomics no va a tener el efecto que muchos esperaban. Será mucho más difícil aprobar una reforma fiscal fuerte y, a mi juicio, el famoso “Border Adjustment Tax” está muerto. Sin eso es muy difícil disminuir la tasa impositiva individual. Mi escenario es que se bajará la tasa de impuesto corporativo desde 35% a 25% y hasta ahí llegará el asunto por el lado fiscal.