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La apuesta de Ecopetrol

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Alberto J. Bernal-León

Siempre lo he dicho. Uno de los aciertos más importantes del gobierno del presidente Álvaro Uribe fue haber logrado avanzar en la transformación de Ecopetrol, llevándola de ser una compañía netamente pública a ser una compañía de economía mixta. Fue una reforma muy difícil de sacar adelante, porque el sindicalismo siempre estuvo en contra de esa democratización accionaria, porque si esa reforma avanzaba Ecopetrol iba a dejar de ser la vaca lechera de la politiquería colombiana. Pero Uribe perseveró y sacó la reforma adelante. La democratización accionaria de Ecopetrol ha conseguido asegurar que Colombia tenga una empresa petrolera de primer nivel y no un elefante blanco como lo son Pdvsa o Pemex.

Gracias a la cantidad de impuestos, dividendos, y regalías que ha pagado Ecopetrol en los últimos años, Colombia es hoy en día un país con menos pobreza de la que hubiera tenido si la revolución de Ecopetrol no hubiera ocurrido. Y hace unas semanas Ecopetrol nos volvió a dar de que hablar. Para mí fue una muy grata sorpresa leer que Ecopetrol había decidido tirarse al agua de una vez por todas para iniciar la tarea de convertirse en una empresa experta en hacer fracking. Según anunció Felipe Bayón hace unas semanas, Ecopetrol va a comenzar a hacer exploraciones en el Permian Basin de Texas, en EE. UU., de la mano de la petrolera Oxy.

Ecopetrol le envió dos mensajes muy importantes a Colombia con esta decisión de negocios. El primero fue un mensaje en cierta medida arrogante, pero necesario. Algo como lo siguiente: “pueblo colombiano, si ustedes no logran entender que necesitamos hacer fracking para asegurar la matriz energética futura de Colombia, pues no tenemos opción diferente a avanzar por otro lado. Ah, y la gente de Texas manda decir que aprecia mucho el trabajo bien pago que estamos generando allá”.

Porque la realidad es la siguiente. Si Colombia se decidiera a explotar los yacimientos no convencionales que existen en la famosa intersección entre las formaciones geológicas de la Luna y El Tablazo en el Magdalena medio, los efectos económicos serían dramáticos.

Un par de datos relevantes: la explotación de estos yacimientos no convencionales que sabemos existen implicaría que el PIB real del país se incrementaría en 10%; la inversión extranjera se incrementaría en 40% anualmente; se incrementaría la producción de petróleo diaria en 450,000 barriles, mejor dicho, 50% adicional; se podrían incrementar las reservas probadas de petróleo en hasta 20 años adicionales, algo que acabaría con el riesgo de que Colombia perdiera su autosuficiencia petrolera; y más dramático aún, las reservas de gas se incrementarían hasta en 50 años, evento que implicaría que Colombia podría convertir su matriz energética aún más ambientalmente sustentable, pues el gas natural es el combustible fósil más limpio de todos. Por último, si los colombianos dejamos la demagogia y aceptamos los lineamientos de la ciencia, vamos a tener la posibilidad de generar 68,000 nuevos empleos formales bien pagos en los próximos años.

La revolución del fracking en EE. UU. le ha permitido a Dakota del Norte incrementar su PIB total en 73% desde 2008, comparado con 47% que creció la economía de EE. UU. en ese mismo periodo. El desempleo en Dakota del Norte hoy está en 2,4%. Antes del fracking era del 6%. ¿No creen ustedes que sería bueno para Colombia poder bajar la tasa de desempleo?

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