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Bogotá necesita virar a la derecha

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Cada día me queda más claro que yo simplemente no nací con la “vena política”, o por lo menos no con la vena para hacer política en un país como Colombia. Para mí es un imposible hacer lo que hace el presidente Santos, por ejemplo, quien pareciera estar listo para apoyar a Clara López en la contienda por la Alcaldía. Seguramente las fuerzas políticas adeptas al presidente defenderán la postura en la mega excusa de siempre, la de “la paz” y la de la “concordia nacional”, o la de que “toca atajar a Uribe”, que viene siendo, a propósito, la razón por la cual Gustavo Petro es hoy en día alcalde de Bogotá.

Dirán muchos que es bueno que gane la izquierda otra vez, para que el país avance más en el proceso de “reconciliación”. Dirán que es bueno para que Colombia siga avanzando en esa idea del ex presidente Gaviria, la de que toca perdonar todos los crímenes cometidos como el quid pro quo necesario para darle impunidad a las Farc. A algunos les parece interesante la idea de Gaviria, pues suena al típico “o todos en la cama o todos en el piso”. El objetivo relevante de la idea de Gaviria, sin embargo, es la de igualar a las fuerzas armadas legítimas de Colombia con la narcoguerrilla. Lo sagaz de la propuesta es que pocos parecen haber captado el objetivo final del presidente Santos, quien habla a través del ex presidente Gaviria, ex presidente cuyo objetivo es lograr que si hijo Simón tome el timonel en el Ministerio de Hacienda en algún momento, razón por la cual acepta hablar en nombre del presidente actual, para que el presidente actual no tenga que llevarse el costo político de hacer los anuncios.

Pero me desvío del objetivo real de esta columna. Preocupa inmensamente que el santismo, otrora movimiento de centro derecha, ahora vaya a apoyar a Clara López. Quizás al principio de la contienda el santismo guarde silencio para ayudarle a Rafael Pardo, pero la verdad es que Rafael Pardo tiene pocas opciones de ganar la contienda. Entonces, en algún momento el apoyo a López se volverá más explícito. Ahora, no se si el lector se ha tomado el tiempo de analizar quien es Clara López, y de analizar que piensa ella sobre mundo y la economía en general. La respuesta es preocupante, pues Clara López es una persona que tiene una visión del mundo y de la economía que se quedó estancada en el mundo de Raúl Prebisch, y la receta de mundo de Raúl Prebisch es la receta al subdesarrollo perenne. Preocupa que Bogotá vaya a seguir enfrascada en un discurso de lucha de clases, en vez de estar enfocada en cómo lograr mejorar la calidad de vida de los más pobres, de la mano de la implementación de un esfuerzo de inversión en infraestructura sin precedente.

Bogotá necesita virar a la derecha. Los bogotanos tenemos que dejar de lado el discurso de la igualdad como condición inicial para lograr la justicia social, y tenemos que enfocarnos más bien en mirar cómo hacemos para lograr que la economía crezca más rápido, para de esa forma lograr sacar a la gente de la pobreza sin tener que expropiar al rico a punta de impuestos prohibitivos. Porque las críticas de los empresarios cada vez se vuelven más virulentas. Un industrial muy amigo me decía el otro día: “estoy realmente hasta la coronilla de que la Dian me esculque hasta los calzoncillos mientras los tipos de San Andresito y el resto de la población no paga impuestos. El único pendejo que paga impuestos, unos que alcanzan hasta el 70% de mi Ebitda, soy yo, y aún así las autoridades no me dejan en paz!”

Si los Bogotanos elegimos a Clara López como alcaldesa mayor, lo único que vamos a recibir es más de lo mismo que nos da Petro a diario: un discurso ideologizado y una completa incapacidad de gestión. El discurso de Francisco Santos es la antítesis del discurso de Clara López. Pacho Santos se enfoca es en cómo volver a Bogotá más atractiva para la inversión, en cómo acelerar la gestión de la infraestructura pública. Pacho es la opción de cambio. López es la continuidad del socialismo fallido que tiene a Bogotá sumida en la desesperanza.

Nota: No hay mejor candidato para reemplazar a Gutiérrez como CEO de Ecopetrol que Juan Carlos Echeverry. Es un gran técnico que entiende cómo se mueve la cosa política. Ojalá la junta tome la decisión adecuada.
 

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