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El pasado mes de julio, Colombia cumplió 5 años de convivencia con una tasa de inflación que supera la meta fijada por las autoridades monetarias (Gráfico 1). De otra parte, según las proyecciones de los más connotados expertos, así como de las expectativas de los mercados, no hay muchas esperanzas de que logremos volver a cumplir la meta en 2027.

Voy a proponer una hipótesis sobre esta desviación. Primero, el hecho es que, a partir por lo menos de 2015, hay un factor común a la gran mayoría de procesos inflacionarios a lo largo y ancho del mundo, factor que explica una parte muy importante de los movimientos de todos ellos en su conjunto.
Segundo, mi idea no es que todos los choques observados en cada momento del tiempo sean idénticos en todos los países, ni tampoco que todos los choques tengan un origen global. Más bien, mi punto es que la respuesta de política monetaria a cualquier choque específico, la llamada función de reacción, es bastante parecida entre países, de tal forma que aún con muchos choques diferentes y simultáneos, las respuestas llevan a un comportamiento de la inflación bastante similar.
Tercero, al aislar solamente 33 países que orientan su política monetaria con el esquema de metas de inflación, como Colombia, las cosas no cambian de manera importante. Estos países comparten una metodología práctica, pero la adopción de esa metodología no ha implicado que sus procesos inflacionarios sean más sincronizados entre sí respecto de lo que se sincronizan con los países que no la utilizan explícitamente.
Para concretar, voy a usar la inflación anual observada mensualmente en 132 países entre enero de 2015 y julio de 2026. Con esas cifras en mano, trato de construir una variable que sea capaz de sintetizar al máximo el comportamiento inflacionario observado en el conjunto de países dentro del período analizado: su primer componente principal, para usar la terminología estadística. En gran síntesis, cada dato observado, cada mes, en cada país, contiene dos tipos de información relevante para el ejercicio: qué tanto se aleja de su propio valor promedio (que igualamos a cero) y qué tan distinto es este valor respecto de los otros 131 valores observados en ese mes. El primer componente es un número que, en cada mes, minimiza la diferencia respecto a las 132 observaciones de ese mismo mes.
El resultado es que este primer componente de la inflación global explica 52,4% de las variaciones de la inflación observada en los 132 países, que no es poca cosa. Ahora bien, de los 30 países cuya inflación más se mueve al compás de este primer factor común, exhibiendo correlaciones superiores a 0,9 en muchos casos, 24 son economías europeas. Empezando en los países bálticos (Estonia, Letonia), pasando por el sur (Italia, España, Grecia, Portugal), por el centro (Bélgica, Países Bajos, Hungría) y llegando al norte (Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega). Cabe pensar, por ende, que este primer componente está captando una realidad primordialmente europea, sin duda ligada a la presencia de una política monetaria, en gran parte, común a todos.
El Gráfico 2 muestra su evolución en relación con la inflación colombiana, con la cual exhibe una correlación de 0,77, bastante menor a las de Europa, pero aún importante.

Finalmente, el Gráfico 3 muestra la evolución de la inflación colombiana en relación con la observada, en promedio, en 32 otros países que utilizan un esquema de meta de inflación similar al que orienta la política monetaria en Colombia a lo largo del período analizado. Si uno repite el ejercicio anterior para este subgrupo, el resultado es que su primer componente explica un poco más de la variación conjunta (56% frente a 52%), y su correlación con la inflación colombiana es prácticamente igual (78% frente a 77%). No se trata de un club diferenciador.

Los últimos años cuentan una historia interesante. De tiempo atrás, las cifras sugieren que las funciones de reacción de muchos bancos centrales han estado convergiendo, de tal manera que, independientemente de la naturaleza de los choques, la inflación global tiene un factor común importante.
El choque exógeno más importante del último cuarto de siglo, la pandemia de 2020, fue enfrentado, desde el punto de vista monetario, de manera muy parecida a lo largo y ancho del mundo, de China a Estados Unidos y de Europa a América Latina. La combinación de expansión fiscal y monetaria causó inflación, como cabía esperar. Lo que no cabía esperar es que el retorno a los niveles observados antes del choque haya resultado tan complejo para tantos países, incluida Colombia.
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