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Analistas 13/07/2023

Sí pueden ser agroempresarias

Adriana Senior Mojica
Presidente Corporación Colombia Internacional

Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo. Nuestra riqueza étnica y racial es amplia y profunda. Negros, indígenas, mestizos, blancos, todos somos parte de un gran país. Esta diferencia es notoria y dolorosa en la medida que las desigualdades generan desventajas para algunos; los pueblos indígenas en Colombia enfrentan altos niveles de pobreza y exclusión social.

Según el Dane, en 2018, 43,1% de la población indígena vivía en situación de pobreza, en comparación con 27,8% de la población no indígena.

La realidad de nuestros pueblos afrodescendientes no es distinta. Ellos también enfrentan altos niveles de discriminación y exclusión social. Cifras del Dane, también de 2018, dan cuenta de que el 38,7% de la población afrodescendiente vivía en pobreza. Como si fuera poco, tanto los pueblos indígenas como afrodescendientes enfrentan altos niveles de violencia y vulneración de sus derechos humanos.

La Defensoría del Pueblo, en 2020 registró 97 casos de asesinatos de líderes y lideresas sociales, de los cuales 44% eran indígenas y 26% afrodescendientes. Nada de esto se justifica.

La vida de los indígenas y comunidad Narp es igual de valiosa que la de cualquier otra persona. Es obligación de todos quienes somos de razas o etnias distintas respetar y valorar su cultura, su historia y su identidad, especialmente porque al final, todos hacemos parte de una misma identidad nacional, de un mismo gentilicio, de un mismo país y de su valiosa biodiversidad.

Es importante reconocer que han sido víctimas de discriminación y racismo durante mucho tiempo y es nuestra responsabilidad trabajar juntos para construir un mundo más justo e igualitario para todos. ¡Hagamos nuestra parte para crear un futuro mejor para el país, en el que todos seamos tratados de la misma manera! Desde la Corporación Colombia Internacional (CCI) nos hemos dedicado a amar sin distingo, a acompañar y a trabajar por todas estas poblaciones colombianas, históricamente vulnerables.

Cuando hacemos zoom en las injusticias, dentro de estas poblaciones las mujeres son quienes llevan la peor parte. De ahí, nuestro interés por reivindicarlos a todos, pero sobre todo a la mujer rural negra, indígena, blanca, raizal, palenquera y de todas las razas. Desde la CCI, solo durante 2022, atendimos a 92 comunidades indígenas, entre resguardos, cabildos y asociaciones de todo el país. Con el proyecto de bancos de proyectos de comunidades Narp hemos impactado a más de 900 comunidades, de las cuales 160 son asociaciones conformadas por mujeres.

Nuestra misión y trabajo va dirigido a brindar oportunidades a todas las culturas colombianas.
Iniciativas como 500.000 Agroempresarias CCI buscan, con el compromiso y vocación de quienes pueden hacerlo realidad, convertir a 500.000 mujeres rurales en agroempresarias del campo colombiano.

Actualmente están inscritas en el programa más de 60.000 mujeres (29% corresponde a comunidades indígenas y Narp). A ellas la CCI desea empoderarlas y sacarlas de la dependencia económica, violencia intrafamiliar y explotación, junto a aliados de diversos sectores.

Este trabajo busca una verdadera revolución social en el campo, pero se requiere soporte económico suficiente y voluntad para dignificar la vida de los más vulnerables de Colombia. Con iniciativas de este tipo las mujeres negras e indígenas sí pueden ser agroempresarias y personas que superan las barreras impuestas por el sistema, la sociedad y sus realidades.

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