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Analistas 09/04/2022

La guerra y el dilema de la sostenibilidad

Adriana Gutiérrez Ramírez
Gerente de Bloom Ecoworking

La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha puesto sobre la mesa una vez más el dilema de la sostenibilidad que sin duda será un punto de giro en lo que hasta ahora conocíamos cómo tal.

Siempre hemos hablado del equilibrio que debe existir entre lo social, lo económico y lo ambiental para lograr generar un sistema económico circular en pro de la sostenibilidad del planeta. Sin embargo, poco o nunca imaginamos los dilemas que se presentan entre estos ejes que ahora la guerra hace más evidentes. Encontrar el equilibrio entre lo social y lo ambiental ya ha sido un punto crítico desde la práctica comercial. Cientos de productos ecoamigables inundan el mercado mundial, pero muchos de ellos a su vez han sido desarrollados de manera sociodestructiva. Por un lado aportan al eje medio ambiental pero por el otro degradan el social.

En un mundo de guerra, de armamentos, bombas nucleares, muerte y destrucción tal parece que no hay condición alguna para hablar de inversión sostenible. La invasión de Ucrania por parte del ejército ruso ha sacudido el orden internacional y ha provocado una crisis humanitaria en especial en Europa.

En los últimos años en el continente europeo el interés por las inversiones sostenibles se ha disparado, y además, las estadísticas han demostrado que este tipo de inversiones no supone renunciar a rentabilidad, cumpliendo aquí con un eje bien importante dentro del modelo económico sostenible.

No obstante, con la guerra de Ucrania, algunos de los avances en esta materia están empezando a replantearse. Por ejemplo, ¿tiene sentido que los fondos de inversión responsable excluyan a las empresas de armamento cuando casi todos los países occidentales están enviando armas al ejército ucraniano? ¿Es razonable penalizar a compañías petroleras europeas en un momento en que Vladímir Putin está poniendo en jaque al viejo continente por su dependencia del gas y el petróleo ruso?

Para nadie es un secreto que la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania han demostrado la necesidad de un sistema económico cada vez más resiliente. Esto a su vez hace que las inversiones en sostenibilidad cobren mucho protagonismo dentro de la reconstrucción económica global. Sin embargo, esto no sólo involucrará a la inversión medioambiental de manera exclusiva sino que también y con mucha fuerza al tema social. Por lo tanto, la inversión sostenible será mucho más integradora de los tres ejes que componen la sostenibilidad: social, ambiental y económico, pues estos dos eventos de impacto mundial van a hacer que se priorice mucho en lo social y con buen énfasis en el buen gobierno corporativo.

Eoin Murray, director de inversiones de la gestora británica Federetad Hermes, explica que finalmente “se ha optado por reservar la etiqueta de perjudicial a aquellas actividades que contravengan los convenios internacionales sobre producción, uso y despliegue de armas”. Es decir, que los fondos que quieran llevar la etiqueta de sostenibles no tienen por qué excluir sin más al sector de defensa, hasta ahora supuestamente desterrada de la inversión sostenible.

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