miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cerrar la brecha de la falta de correspondencia del talento joven con las necesidades del mercado se convierte en un gran reto para el gobierno, la academia y la empresa.

Javier Echeverri Hincapié

La revolución digital ha propiciado que la demanda laboral aumente, a tal punto que las empresas hoy se ven en la necesidad de abrir plazas en áreas que antes no requerían de gran apoyo. Así, surge el interrogante de si la academia está formando talento que pueda suplir las nuevas vacantes que demanda el mercado laboral.

Hoy, los empresarios colombianos se están enfrentando a la escasez de talento humano más alta de los últimos 12 años, eso en gran medida, debido a la falta de correspondencia del talento que se está formando en la academia.

Estudios como “Resolviendo la escasez de talento construir, adquirir, prestar y tender puentes”, reflejan que 34% de los colombianos ven en la falta de experiencia la razón principal para no conseguir empleo en su área de expertise. Programas como “Mi Primer Empleo” apunta a la solución del problema de la falta de experiencia, pero aún se necesita más. Una solución podría ser la certificación a empresas privadas que otorguen una experiencia acelerada a sus practicantes poniéndoles responsabilidades que se puedan reflejar en sus perfiles laborales.

Es una realidad que la falta de experiencia, la informalidad y la incertidumbre del mercado está afectando el empleo juvenil, pero a esto se le suma la ausencia de habilidades técnicas y blandas que necesitan los nuevos talentos para enfrentar la demanda que tienen las compañías entorno a la cuarta revolución industrial, donde las empresas buscan el talento más especializado y el más competente para encaminarse hacia la automatización y la digitalización.

Según el Dane, la tasa de desempleo del sector juvenil es de 17,7%, las razones varían con aristas como el aumento del dólar, la migración, la política entre otras, pero desde el sector del talento humano, podemos hablar de la carencia de habilidades y la necesidad de capacitaciones y conocimientos que hagan competentes a los jóvenes y que impulsen a las empresas a ser productivas y demandadas en el mercado.

Por otro lado, pensamiento analítico, pensamiento crítico, resolución de problemas, estrategias de aprendizaje, creatividad, diseño tecnológico y programación, entre otras, son las habilidades que se están demandando en el mercado y que no se están supliendo debido a la falta de formación o a vacíos en los conocimientos ya obtenidos.

Y es que las habilidades blandas no se están desarrollando correctamente. Las instituciones educativas no están comparando el número de profesionales que salen, con el número de técnicos y tecnólogos que el mercado necesita. La oferta y la demanda no son muy altas, y las personas terminan desempeñándose en otros campos, son talentos que se desperdician. Y es que precisamente la dificultad de contratar se ha mantenido en un porcentaje de 44%.

Cerrar la brecha de la falta de correspondencia del talento joven con las necesidades del mercado se convierte en un gran reto para el gobierno, la academia y la empresa.