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Un informe reciente del Peer reveló que los posgrados en campos de educación, psicología y trabajo social son los que tienen un menor retorno de inversión
Podríamos llegar a pensar que estudiar más años significa que, automáticamente, podremos recibir ingresos más altos. Sin embargo, en muchos casos, las cuentas no validan esta fórmula matemática.
En general, los programas de posgrado aumentan los ingresos de los estudiantes aproximadamente 17% después del grado; pero los rendimientos salariales varían ampliamente entre los diferentes campos de estudio.
De acuerdo con un informe reciente del Centro de Investigación sobre Educación Postsecundaria de la American University, o Peer por sus siglas en inglés, algunos de los títulos de posgrado más populares sencillamente no compensan su costo y terminan por perder su rentabilidad en el mercado laboral.
Los títulos de posgrado en sectores como Trabajo Social o Psicología pueden terminar teniendo un retorno de cero o negativo tras considerar todo el dinero que se invierte en la educación terciaria, mientras que en los segmentos de Medicina, Derecho y Farmacia, seguir estudiando sí termina siendo rentable para los ingresos futuros de los graduados.
La carrera con un mayor ‘retorno de la inversión’ es Medicina: al ajustar los costos, las personas que deciden estudiar un posgrado o especialización en este campo pueden llegar a percibir un retorno de 173% (un aumento salarial bruto real de 110%).
Para el informe, los investigadores analizaron los datos administrativos del Centro de Investigación Educativa de Texas en Estados Unidos y encontraron que el salario de un profesional en Medicina pasa de unos US$48.650 anuales, antes de realizar el posgrado, a US$181.691 anuales luego de recibirse. A este campo le sigue el de Farmacia, con un retorno ajustado de 68%, y el campo del Derecho, con uno de 41%.

En contraste, los posgrados con resultados en rojo para los ingresos de los estudiantes son los de Psicología, con un retorno negativo de -8%, seguido de Psicología Clínica con -5% y Currículo e Instrucción con -2%. En palabras sencillas, el estudiante que decide cursar estas especializaciones y estudios avanzados ‘pierde dinero’ a largo plazo.
¿Por qué sucede esto? Los investigadores del Peer explican que, para analizar este saldo financiero en rojo, hay que mirar más allá del aumento de sueldo tras la graduación del posgrado. Si solo miramos este factor, tanto en Psicología como en Psicología Clínica, los ingresos anuales pasan de estar entre los US$43.537 y US$45.577 antes del posgrado, a US$61.445 y US$57.894 por año; por lo tanto, técnicamente, los ingresos sí aumentan con el título. Sin embargo, el problema no es que ganen más después de estudiar, sino que el aumento no compensa todos los sacrificios económicos que los estudiantes hicieron en el camino.
Antes de entrar al posgrado, los estudiantes tienen un rango promedio salarial de un primer trabajo. Quizás ese sueldo no sea muy competitivo o probablemente tampoco sea lo que ellos desean obtener, así que toman la decisión de seguir estudiando. Al hacerlo, sus ingresos caen drásticamente porque deben dedicarle más tiempo al estudio y aceptar trabajos de medio tiempo, por ejemplo, para poder finalizar el programa académico dentro del tiempo estipulado. Estos años en los que perciben la mitad o menos del sueldo habitual que recibirían si estuviesen trabajando a tiempo completo abren un ‘hueco financiero’ del que es muy difícil recuperarse en el largo plazo, porque los nuevos salarios que les ofrecen no son significativamente mayores a lo que habrían logrado naturalmente con unos años más de experiencia laboral.
A esto hay que sumarle el costo directo de pagar la matrícula del posgrado. Como su nuevo salario no dio un ‘salto’ lo suficientemente grande, los números simplemente no alcanzan para recuperar la inversión y pagar el crédito estudiantil, que es la opción a la que muchos estudiantes acuden para financiar sus estudios.
Ahora bien, analizando este mismo factor para el caso de los posgrados en Medicina, Derecho y Farmacia, los resultados muestran que el aumento de sueldo tras la graduación sí logra superar con creces el sacrificio económico que hacen los estudiantes mientras terminan el posgrado.
En el caso de los médicos, su salario se ve casi triplicado después de hacer su posgrado, mientras que un farmacéutico ve un aumento de más de dos tercios de sus ingresos anuales. Así, el ‘hueco financiero’ que se crea al dejar de ganar dinero durante los estudios se llena rápidamente tras el grado en los primeros años de ejercicio profesional con el nuevo título.
Esto es una realidad incluso cuando los posgrados en estos campos exigen inversiones muy altas frente a otras disciplinas. Por ejemplo, en 2012 la matrícula promedio para estudiar Derecho en una institución pública en Estados Unidos era de US$18.200 por año, mucho más costosa que la de un posgrado en Trabajo Social, con un precio promedio de US$7.300. Estos altos costos de matrícula y el dinero que se deja de ganar mientras estudian hacen que su rentabilidad disminuya un poco en el papel, pero el saldo final sigue siendo altamente positivo y lucrativo.
El campo de la ingeniería también destaca entre los posgrados con mayor rentabilidad salarial: en la Ingeniería Mecánica el aumento bruto es de 11%, pasando de percibir un salario anual de US$73.429 a US$119.551 luego del grado. Mientras están estudiando, el salario promedio que reciben es de aproximadamente US$33.016, lo que muestra un crecimiento ajustado de 4%.
La rentabilidad para los MBA’s depende básicamente de la escuela elegida y de cómo se utiliza este título en el mercado laboral o empresarial, señalan expertos. El retorno ajustado de los estudiantes de MBA según los datos de Peer es solo de 13%; sin embargo, esto se explica en que la mayoría de ellos ya percibían salarios altos antes del posgrado. Aquí, el prestigio de las instituciones es vital para apalancar la rentabilidad, así como el reconocimiento de las habilidades a potenciar para emprender un negocio y tomar decisiones estratégicas.
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