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LABORAL

La fórmula más efectiva para instalar culturas de alto rendimiento es una constante

viernes, 21 de junio de 2024

En el pasado, estas culturas de alto rendimiento surgían de manera orgánica en entornos de oficina donde la interacción diaria facilitaba la consolidación de equipos fuertes, ahora los patrones son más distribuidos

Catalina Fajardo

En el mundo empresarial actual, la búsqueda de la fórmula más efectiva para instalar culturas de alto rendimiento es una constante entre los CEO. Independiente de la fase económica en la que se encuentren sus negocios, la interrogante es recurrente cuando la estrategia de una empresa es clara pero su capacidad de ejecución parece flaquear.

En este escenario, surge una pregunta fundamental: ¿cómo construir una cultura de alto rendimiento que impulse el crecimiento sostenible de la compañía?

La respuesta no es sencilla, pero el punto de partida es claro: empoderar a los equipos de colaboradores, brindarles los recursos necesarios para que ejecuten apropiadamente sus funciones y exigirles responsabilidad en la entrega de resultados. Este enfoque no solo busca el éxito a corto plazo, sino que construye un camino que procura el crecimiento sostenible en el largo plazo.

En el pasado, estas culturas de alto rendimiento surgían de manera orgánica en entornos de oficina donde la interacción diaria facilitaba la consolidación de equipos fuertes. Sin embargo, en la actualidad, con patrones de trabajo más distribuidos, la creación de una cultura sólida de alto rendimiento se encuentra con desafíos que requieren un abordaje enfocado en el detalle pero desde una perspectiva panorámica.

Desde Bain & Company identificamos cuatro puntos de este proceso que requieren especial atención para promover una cultura de alto rendimiento en las empresas.

El primero es la identificación de objetivos. los líderes de las empresas exitosas identifican claramente los resultados que necesita su organización, algo esencial para alinear y dirigir los esfuerzos de los equipos hacia metas retadoras pero tangibles.

El segundo es la construcción de equipos. La formación de equipos adaptados a las misiones específicas de cada área es clave, seleccionando a los miembros por su experiencia funcional y habilidades específicas para garantizar una combinación equilibrada de talento y capacidades.

El tercero es el empoderamiento y autonomía. Esta última es esencial en la era actual de desafíos complejos. Los equipos multifuncionales y multidisciplinarios deben tener la libertad de abordar creativamente sus tareas u objetivos, adaptándose a las demandas del entorno empresarial, desde el cambio climático hasta la inteligencia artificial generativa, la sostenibilidad y la innovación.

El cuarto es la eliminación de obstáculos. los líderes desempeñan un papel crucial al eliminar los obstáculos que entorpezcan el progreso del equipo y asignar recursos financieros y de personal de tal forma que los equipos cuenten con las herramientas necesarias para alcanzar sus metas.
En ese sentido, este proceso, aunque progresivo, no es lineal. La creación de una cultura de alto rendimiento implica aprender de experiencias específicas, integrar la diversidad de los miembros de los equipos y usarla como el vértice de una estrategia incluyente y dinámica, para expandir gradualmente estos principios a toda la organización.

La construcción de una cultura de alto rendimiento no es sólo un medio para mejorar los resultados comerciales, sino un camino hacia el desarrollo y crecimiento sostenible del negocio. Este compromiso a largo plazo es un viaje donde la inspiración y la inclusión son la hoja de ruta hacia un futuro empresarial próspero.

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