Viernes, 24 de Octubre DE 2014
Miércoles , Mayo 22, 2013

La idea de Oppenheimer para impulsar la economía ‘es la educación, estúpidos’

Bogotá_

¿Qué tienen en común Singapur, India, China, Finlandia, Corea del Sur? Quizá varias cosas, pero hay dos esenciales: una reducción de la pobreza vertiginosa, y una “obsesión nacional con la educación”. Y no es coincidencia.

Cuerpo de la Noticia: 

 

Andrés Oppenheimer, analista de CNN en Español y editor para América Latina de The Miami Herald, encontró un vaso comunicante entre esos países, cuyas economías crecen a un ritmo superior a las latinoamericanas, pese a sus divergencias ideológicas. En unos hay dictaduras de derecha, en otros, democracias de izquierda, o viceversa, pero todos demuestran una humildad que raya en una “paranoia constructiva”, y enfocan sus esfuerzos en el futuro. Eso dijo en la conmemoración de los 40 años de la Universidad Cooperativa en Medellín, ante una audiencia de cerca de 1.000 personas, entre las que estaba el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, tomando notas en su cuaderno.

Pero antes, el ganador del Pulitzer, el Ortega y Gasset, el Rey de España y otros premios de periodismo, había explicado en detalle sus ideas a LR y un grupo de periodistas; las mismas que atraviesan su último libro, ‘¡Basta de historias!’ (Debate 2010).

¿Cómo impulsar el crecimiento económico de la región?

Nosotros los periodistas, los políticos, los académicos, todos, nos pasamos una gran parte de nuestro tiempo hablando de todo menos de lo que es más importante, que es la educación. La educación es la clave del progreso económico en nuestros países, es la clave de la disminución de la pobreza, de la disminución de la brecha de desigualdad. Y, lamentablemente, estamos hablando de cualquier cosa, menos de la educación.

Yo llegué a Colombia, pedí los periódicos. Leí temas que son importantes, sin duda. Diálogos con las Farc, la Alianza del Pacífico, la reelección de Santos. Pero lo que yo he visto en este viaje que he hecho por muchos países del mundo que están creciendo y reduciendo la pobreza mucho más que los nuestros, es que el tema que realmente hace la diferencia entre el progreso y el estancamiento de los países, no es ninguno de estos temas. Es el tema de la calidad educativa y el mejoramiento del nivel educativo.

El motivo por el que China, India, han reducido la pobreza tantísimo más que nosotros, no tiene nada que ver con la política. En el libro fundamento esta idea, de que estamos hablando de cualquier cosa, menos de la única cosa que va a sacar nuestros países de la mediocridad en la que estamos.

¿Cuál es la causa de que no tengamos ese enfoque?

Una de las principales es que seguimos mirando para atrás, en vez de mirar para adelante. Estamos demasiado preocupados con las ideologías, en vez de estar preocupados con la educación. Tú miras cuáles son los países que más han crecido y reducido la pobreza, en los últimos 10, 30 años: China, dictadura comunista; Singapur, dictadura de derecha; India, democracia de izquierda; Corea del Sur, democracia de derecha. Ósea, países que no tienen nada en común políticamente. Lo único que tienen en común, es que están obsesionados con el tema educativo.

Uno va a Singapur, compra un periódico, y lo que ve en la primera plana es un chico que ganó la olimpiada internacional de matemáticas, y ese chico es un héroe nacional.

En nuestros países, nuestros hijos nos saben recitar de atrás para adelante y de adelante para atrás el seleccionado de fútbol nacional, pero no saben mencionar un científico. Porque, en gran parte por nuestra culpa, la prensa y los políticos, no estamos dando un estatus social al buen estudiante, al buen profesor, al rector, etc.

El niño buen estudiante en nuestros países es el nerd; las chicas dicen “huy, este debe ser aburridísimo”, nadie quiere salir con él. En otros países el buen estudiante es el exitoso. Tenemos que cambiar nuestra cultura. Yo no creo que eso vaya a venir de los gobiernos, es un cuestión de un cambio de estructura que se puede hacer.

Creo que tenemos que crear una cultura familiar de la educación, y movimiento ciudadanos que presionen a los gobiernos a poner la educación en el centro de la agenda política.

¿No cree que en el crecimiento de la región también se ve afectado por otros factores a resolver, como la violencia y la lucha contra el narcotráfico?

Creo que esos problemas han distraído la atención de los gobiernos de la tarea urgentísima de mejorar la calidad educativa. Obviamente tienen que ocuparse de esos temas, son prioritarios, pero creo que el énfasis en el hoy les ha quitado atención y les ha impedido poner énfasis en el mañana.

¿Qué opina sobre el informe de la OEA para cambiar la estrategia contra las drogas, que hasta ahora no ha sido rentable, por así decirlo?

Estoy leyendo justamente el documento. En principio me parece bien que la OEA se enfoque en este tema, y me parece bien que se esté replanteando el tema y se estén estudiando cambios, porque la guerra contra las drogas como existe no está dando resultados. Lo que lamento es que la OEA se esté convirtiendo en el foro central de este tema, y esté de alguna manera desatendiendo su misión fundamental de defender la democracia en el continente. Que esté mirando al costado, haciéndose la distraída, en temas como las bochornosas elecciones que acabamos de tener en Venezuela.

¿Se debe aumentar el porcentaje del PIB para la educación?

No es una cuestión de porcentaje, sino en qué pones ese porcentaje. Muchos de nuestros países tienen un porcentaje de más del 5% del producto bruto destinado a educación. Como Argentina, y la educación argentina es un desastre. China tiene un porcentaje del 2,5%, y la educación es muchísimo mejor que en Argentina. Entonces, no es una cuestión tanto de qué porcentaje, porque si tú agarras ese porcentaje y se lo roban los políticos, o lo regalan al sindicato para que el domingo vayan a la plaza pública a cantarle loas al presidente de turno, no sirve para nada.

El tema no es el porcentaje del PIB, no es cantidad de dinero, sino rigor educativo. Para jerarquizar la profesión de docente hacen falta varias cosas.

Una es que nosotros los medios empecemos a glorificar al buen estudiante, al científico, al técnico, glorificar todo esto como hoy día glorificamos nuestros futbolistas. En el plano económico, tenemos que recompensar mejor a los maestros. Tenemos que pagarles más, pero en función de su rendimiento en el aula. Tienen que ser evaluados, tienen que pasar exámenes.

El tema del presupuesto a mí no me quita el sueño, porque conozco muchos casos de países que tienen un enorme presupuesto para la educación y lo están tirando por la borda.

En ese sentido, ¿en términos de educación qué le falta a Latinoamérica para alcanzar niveles más óptimos? Además, ¿concretamente cómo se refleja una educación de calidad, cómo impacta la economía de un país?

Has tocado varios puntos. Empecemos por el último, que es el más importante.

La educación para mí es la clave de la reducción de la pobreza, de la desigualdad. Y qué está pasando en nuestros países, estamos todos concentrados en la economía, en el crecimiento económico. Nosotros medimos el progreso de nuestros países en base al crecimiento económico. Abres cualquier periódico, escuchas cualquier programa, y medimos el progreso económico en función de que el PIB creció un 5%, un 4,5%, 5,6%. Yo no creo en eso, porque pasan los años, y en países como Colombia o Chile, que están creciendo sostenidamente por años, ves todavía una enorme cantidad de pobres. ¿Por qué? Porque el crecimiento económico solo, si no está acompañado de crecimiento en calidad educativa, nunca va a sacar esa masa de gente de la pobreza y la va a integrar en la economía formal.

En nuestros países tenemos un 50% o más de gente que está en la economía informal, que no trabaja para una empresa. Entonces, ¿cómo hacemos para que esa señora que vende limones en la calle entre en la economía formal y se beneficie del crecimiento económico?. Hoy día eso no está pasando.

Cuando crece el país, cuando hay crecimiento económico, los que nos beneficiamos somos nosotros, los que trabajamos en un periódico, en una empresa, los que estamos en la economía formal. La señora que vende limones en la calle no se beneficia tanto de ese 5% o 6% o 7% de crecimiento económico.

Lo que tenemos que hacer es mejorar la calidad educativa, para que, si no esa señora, sus hijos vayan a la escuela, la universidad, y se incorporen a la economía formal y se beneficien del crecimiento económico. De otra manera, vamos a seguir beneficiándonos siempre los mismos.

Por eso en el libro propongo que creemos un producto bruto educativo. Es hora de que empecemos a medir el crecimiento económico junto al crecimiento en calidad educativa. Porque si solo medimos el crecimiento económico, no vamos a terminar con la pobreza tan rápidamente como lo están haciendo los asiáticos. Esa es la receta para dar el salto.

¿Qué impacto tendría esto?

Hay que entrar de lleno en el tema digital, porque se viene un mundo en que los países que viven de materias primas se van a quedar cada vez más atrás. Hoy día, en el nuevo mundo de la economía del conocimiento, las materias primas valen relativamente cada vez menos, y los productos tecnológicos valen cada vez más.

El ejemplo es una tasa de café colombiano que se vende en Estados Unidos. El consumidor la paga a US$3. De esos, apenas un 3% vuelven al productor de café colombiano. El 97% va a los que produjeron la ingeniería genética del café, el procesamiento, el marketing, el branding, la distribución, la propaganda, todo lo que tiene que ver con la economía del conocimiento.

La pregunta que nos tenemos que hacer como países es, ¿de qué lado de la ecuación queremos estar? ¿Queremos estar entre los países que producen el 3% del ingreso de esa tasa de café, o entre los que reciben el 97%? Y si queremos estar entre los que reciben el 97% tenemos que apostarle a la mercadotecnia, el branding, la distribución, todo eso.

Muchos gobiernos están emprendiendo planes de regalar computadores, mejorar la conectividad y aprovechar mejor internet. ¿Es este el camino?

Hay muchos países, Uruguay, Perú, México, que lo están aprovechando y muy bien. Lo que hay que tener mucho cuidado es que muchos países lo han descubierto como un arma política excelente. Da mucho rédito político. Los políticos quedan muy bien regalando laptops, pero hay que tener mucho cuidado de que no se quede en eso. Eso tiene que estar acompañado de entrenamiento de profesores, de acompañamiento con programas educativos, y con muchas otras cosas. Entonces, es bueno, pero hay que hacerlo bien.

¿Debe ser gratuita la educación? ¿Qué opina de los modelos de gratuidad que se han implementado en la región?

Hay una diferencia entre universitaria y primaria. La escuela primaria a mi juicio tiene que ser gratuita. La secundaria, probablemente los primeros tres años también.

En el caso de Venezuela, la educación ha sido un colapso como pocas veces se ha visto en otras partes del mundo. El colapso educativo de Venezuela ha sido fenomenal. Han ampliado la cobertura, cosa que es muy buena, pero a costa de un desmoronamiento absoluto de la calidad educativa. Y están regalando diplomas para cumplir cuotas. Esa es una receta para la miseria absoluta, porque estos pobres jóvenes a los que les regalan un título difícilmente van a obtener un empleo que no sea un empleo público. Y si consiguen un empleo público, pobres ciudadanos que van a estar a merced de esos diplomados que estudiaron durante 4 años en una universidad bolivariana, donde les enseñaron recetas económicas que dejaron de existir hace un siglo.

Todos los países que han logrado mejorar su educación universitaria, que yo conozco, lo han hecho en base a sistemas que cobran a los que pueden pagar, y usan ese dinero para becar a los que no pueden pagar. Hasta China, un país comunista, cobra, y mucho, a los estudiantes universitarios. Los estudiantes de la universidad estatal de Pekín pagan, y muchísimo más que los latinoamericanos, porcentualmente. Ese dinero se usa para subvencionar a los que no pueden pagar.

En muchos de nuestros países, por tergiversaciones disparatadas, alguien como yo, que estudió en Argentina y venía de una familia de clase media de más o menos buen pasar, le regalaban una educación gratuita. ¡Es un disparate absoluto! Estamos regalando una educación a estudiantes que van en un carro último modelo regalado por el papi. ¿Cómo no le vamos a cobrar a ese estudiante para becar a otro, que está trabajando hasta las 8 pm y estudia de noche, y muchas veces abandona universidad porque no puede hacer las dos cosas al mismo tiempo?

Lo que estamos haciendo en muchos países, bajo el mito de mejorar la inclusión social, es beneficiando a los ricos y castigando a los pobres. Estamos dando educación gratuita a un rico, y le estamos quitando la posibilidad de una beca completa a un pobre que tiene que trabajar y estudiar todo el día, y al final termina desertando.

Por lo que ha dicho, la responsabilidad no es solo del estado. ¿Cómo pueden los empresarios apoyar esta transformación que dice que se necesita?

Yo creo que es fundamental repetir experiencias como las que se dieron en Brasil y en México, con movimientos ciudadanos financiados por los empresarios para presionar a los gobiernos y a los sindicatos a mejorar la calidad educativa.

En Brasil hay un movimiento que se llama ‘Todos por la educación’, en el que se juntaron todos los grandes empresarios y contrataron un equipo de académicos de todos los colores políticos, para que hicieran un plan a 2020. Lo hicieron hace 3 años, era a 10 años, con metas muy concretas y medibles en el tiempo. Empezaron a hacer una campaña nacional por televisión para poner la educación en el centro de la agenda política, y lo hicieron con tanta fuerza, con tanto dinero, con tanto ímpetu, que el gobierno de Lula antes de salir terminó incorporando todo ese programa como política de estado.

La otra forma de hacerlo es como se acaba de hacer en México, donde hubo un pacto político entre los tres principales partidos, para hacer una reforma educativa.

Cualquiera de las dos vías es buena, la peor vía es no hacer nada. La presión tiene que venir desde abajo, porque como digo en la contratapa, la educación es algo demasiado importante como para ser dejada a los políticos.

¿Por qué?

Los políticos piensan en plazos de cuatro, cinco, seis años. Piensan en la próxima elección. Un proyecto de calidad educativa es uno de 20 años. Para formar un buen rector, para formar un buen director de escuela, para formar un buen maestro, hacen falta 10 o 20 años, para que el sistema se oxigene y tenga una gran cantidad de profesores bien formados. Y el político no piensa a 20 años. Además, la calidad educativa no sale en la foto. El político piensa en inaugurar la escuela, el hospital, pero no piensa en la calidad educativa. Porque la calidad educativa no te hace ganar una elección.

Oppenheimer en frases

  • “No hay que abrir solo nuevos mercados, sino inventar nuevos productos. El uno sin el otro no nos va a llevar muy lejos”.
  • “No hay que dejar de producir café y hacer nanotecnología. Pero hay que hacer las dos cosas. Agregarle valor a ese café que se está haciendo hoy”.
  • “Se va a acabar la producción masiva de bienes. Como pasó con la industria discográfica, la tecnología va a cambiar la producción, con las impresoras 3D. Se viene una nueva revolución industrial”.
  • “La humildad, la paranoia, el sentimiento de que nos estamos quedando atrás, es la base de cualquier esfuerzo para salir de la complacencia y hacer las cosas bien”.
  • “Nos beneficiamos del crecimiento económico los que tenemos un empleo”.

La opinión

César Augusto Pérez González
Rector Universidad Cooperativa Medellín

“Latinoamérica tiene una oportunidad, a través de sus universidades, que pueden ofrecer programas que incidan en su desarrollo”.

Iván Bernal Marín

ibernal@larepublica.com.co

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