El riesgo es evidente: un presidente que convoca a un pueblo engañado a salir a las calles para “defender” la democracia frente a una derrota que presenta como hipotética, pero que anticipa como inevitable
Sobre la caracterización del “antioqueño” vale la pena ceder la palabra a Rafael Arango Villegas, cronista humorístico manizalita (1889-1952), quien dedica al tema un capítulo en su libro Bobadas mías (1933