Cuando no se cumplen los números, llegan las quejas o hay que despedir a alguien, dar la cara deja de ser un acto natural y se convierte en una verdadera prueba de liderazgo
En una democracia, al presidente se le escucha, se le analiza, se le responde. Incluso cuando resulta difícil. Incluso cuando sus palabras empiezan a volverse imprecisa