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OPINIÓN Electricidad, gas y agua: desempeño 2016 y perspectivas 2017
martes, 6 de junio de 2017
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Este resultado obedeció principalmente a los malos desempeños en los subsectores de energía eléctrica y agua-alcantarillado. En el caso del subsector de energía eléctrica, se registró un crecimiento nulo durante 2016, lo cual representó una fuerte desaceleración frente a la expansión de 3,6% observada un año atrás. Esto influyó decididamente en el mal desempeño de todo el sector (dado que este subsector tiene una participación de 62% dentro de los servicios domiciliarios).

Dicha menor dinámica respondió a la caída en la demanda de energía del segmento no regulado (31% del total de la demanda), la cual se redujo  -2% anual en 2016 (vs. +1,7% un año atrás). Ello obedeció a: i) la persistente caída de la demanda del sector de servicios sociales (8% del mercado no regulado), contrayéndose  -5,9% anual en 2016 (vs. -1,9% un año atrás), en línea con la desaceleración del sector en las cuentas nacionales (2,2% en 2016 vs. 3,1% en 2015); y ii) la mayor contracción de la demanda del sector de comercio, restaurantes y hoteles (7% del mercado no regulado), que pasó de caer a -2,2% en 2015 al -5,1% en 2016, como consecuencia de la fuerte desaceleración del sector (que creció solo 1,8% en 2016 vs. 4,6% un año atrás). 

Lo anterior no logró ser compensado por el leve crecimiento del segmento regulado (69% del total de la demanda de energía), cuyo incremento fue de 0,7% anual en 2016, muy por debajo del crecimiento de 2015 (5,5%). En este caso, el Fenómeno de El Niño que había jugado a favor en 2015 (aumentando consumos de aire acondicionado y riegos a finales de ese año, ver Comentario Económico del día 16 de mayo de 2016), estuvo en contra en 2016 al inducir políticas de ahorro de energía para evitar apagones masivos, por la caída del nivel de los embalses que generan energía hidroeléctrica (dicho nivel cayó de 55% promedio en 2015 a 52% en 2016). 

Por su parte, el subsector de agua y alcantarillado registró contracciones de -0,7% en 2016, muy por debajo de +2,1% observado en 2015. Ello también estuvo relacionado con el Fenómeno de El Niño, el cual se extendió todo el primer semestre de 2016, reduciendo el nivel de los embalses (como ya comentamos) y la captación de agua por parte de los acueductos. En contraste, el subsector de gas domiciliario (con una ponderación de 11% dentro del sector) pasó de crecer 1,1% anual en 2015 a 1,6% en 2016. Ello se explica en gran medida por el mencionado Fenómeno de El Niño, que disparó el consumo de gas de las plantas térmicas en el país. 

Igualmente, este subsector se ha beneficiado de los moderados avances que ha habido en materia de infraestructura de almacenamiento-transporte de gas natural. Cabe destacar, por ejemplo, la planta de regasificación de gas natural licuado ubicada en Cartagena (terminada hacia finales de 2016), tras inversiones por US$442 millones. Dicha terminal asegurará el suministro de gas natural para las térmicas de la Costa Atlántica, gracias a su capacidad de regasificación de 400 Mpcd (equivalente a cerca de 40% de la demanda nacional). Hacia futuro, los excedentes podrían abastecer otros sectores, pero se requerirían cambios normativos favorables a dicho objetivo (ver Comentario Económico del día 5 de abril de 2017).

En materia de infraestructura de transporte, también cabe señalar los proyectos de la Costa Caribe, que aumentarían la oferta de gas natural en 60 Mpcd (6% de la producción nacional). En particular, el gasoducto del Sur (con una inversión de US$200 millones) conectará los campos de Sucre y Córdoba a Cartagena (a través del Sistema Nacional de Transporte-SNT); mientras que el gasoducto Plato-Bosconia-Valledupar (con una inversión de US$60 millones) permitirá la incorporación de los campos del Magdalena al SNT (destinando la mitad de la capacidad al interior del país). Este tema de interconexión norte-sur es vital para asegurar la provisión a nivel nacional.

Para 2017, Anif espera una recuperación del PIB-real del sector de electricidad, gas y agua, que se expandiría 1,2% anual (vs. 0,1% en 2016). Ello respondería principalmente a un efecto estadístico a favor, dados los malos resultados del último año. En particular, el subsector de energía eléctrica registraría un crecimiento de 1,5% (vs. expansiones nulas en 2016), gracias a una normalización en la demanda por energía en el país. 

Asimismo, el rubro de agua y alcantarillado crecería 0,5% (vs. -0,7%), por cuenta de las mayores precipitaciones durante el primer semestre del año. 

Finalmente, en el subsector de gas domiciliario se observaría un incremento de 1,8% (vs. 1,6%), en parte, gracias a las ya comentadas mejoras en infraestructura de transporte y almacenamiento que podrían elevar el suministro de gas para las plantas térmicas y, eventualmente, para otros sectores de la economía.