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EDITORIAL Resurrección inflacionaria ya es una triste realidad
viernes, 6 de noviembre de 2015
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La inflación está muy por encima de la meta fijada por el Emisor para este año entre el 2% y el 4%, esto lo obliga a cambiar la receta monetaria.

A varios de los actuales codirectores del Banco de la República nos les había tocado lidiar un una espiral inflacionaria alcista como la que atraviesa la economía colombiana por estos días. Las situación se ha salido de madre y de pronosticar un Índice de Precios al Consumidor de entre 2% y 4%, tenemos al décimo mes del año, la abultada cifra de 5,47%, un porcentaje casi dos puntos (1,47%) por encima del esperado, pero lo peor de todo esto es que aún faltan dos meses, tradicionalmente caros y todavía no se ha asumido el alza de los servicios públicos vía energía y de mayor encarecimiento de los alimentos por un Fenómeno de El Niño que todos esperábamos, pero nadie se preparó.

En lo que va del año los precios al consumidor acumularon una variación de 5,47%, una tasa superior en 2,22 puntos porcentuales a la registrada para igual período de 2014 cuando se ubicó en 3,25%. La mayor variación fue alimentos con 1,38% y el de menor variación fue diversión con -0,07%. El año pasado se cerró con una inflación de 3,66%, superior a la de 2013 que solo fue de 1,94%. Estamos ante un alza persistente de precios que no es coyuntural.

Cuando hablamos de autoridades económicas nos referimos al Ministerio de Hacienda y técnicamente al Banco de la República, pero también podemos meter a las carteras de Agricultura, Energía e Industria, entre los responsables de esta situación. Todos los ojos apuntan hacia el Emisor sin detenerse a pensar que hay otros corresponsables directos de la actual situación. El manejo de las importaciones y exportaciones, por ejemplo, no lo hace la banca central como tampoco diseña políticas públicas que tengan como objetivo aumentar la producción agropecuaria. La espiral alcista de la inflación es responsabilidad de todo el Gobierno Nacional que no supo manejar a tiempo una situación sobre diagnosticada, como es la del Fenómeno de El Niño. En pocas palabras, no la atendió de manera integral y ahora vemos las consecuencias.

Otro problema es que durante varios meses el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República desvirtuaron el peso de los importados en la canasta familiar, dándole un peso muy bajo en el rebrote inflacionario de medio año. Ahora, al finalizar este 2015, cuando se sabe a ciencia cierta que el dólar revaluado, que ronda los $3.000, es una de las causas directas del alza de los alimentos, se hace el mea culpa gubernamental de no haber trabajado de manera conjunta en algo como la sustitución de las importaciones en el último trimestre. El daño está hecho y es cultural en Colombia: no prever nada ni aprender de la historia. Volver a meter la inflación en niveles de 2% y 4% es cuestión de muchos meses, tal vez tengamos que esperar hasta finales de 2016 para que las expectativas de precios no sigan subiendo y bajen de nuevo las tasas.

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