jueves, 12 de marzo de 2020

La OMS ha declarado el coronavirus pandemia, al tiempo que el peso rompe nuevo récord en devaluación y el precio del petróleo cae a mínimos que pocos países pueden resistir

EditorialLR


Varios meses después de que se detectara en China un raro brote de una nueva gripe de difícil curación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acabó de declarar la situación como pandemia, basada en la presencia en 180 países del llamado coronavirus o Covid-19, contagio que a los ojos de la entidad mundial es una verdadera amenaza para la estabilidad sanitaria y económica: “estamos profundamente preocupados tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad, como por los niveles alarmantes de inacción. Por lo tanto, hemos evaluado que el Covid-19 puede caracterizarse como una pandemia, que no es una palabra para usar a la ligera o descuidadamente. Es una palabra que, si se usa incorrectamente, puede causar un miedo irrazonable o una aceptación injustificada de que la lucha ha terminado, lo que lleva a sufrimiento y muertes innecesarias”. Son las lacónicas palabras con las que el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha enfrentado una nueva fase de la situación global, que, dicho sea de paso, ha llegado a Colombia con una fuerza inusitada si se compara con el desarrollo en otros países.

Se han conocido nuevos casos de contagio en varias ciudades colombianas y las autoridades han manifestado su preocupación por la situación nunca antes enfrentada desde el frente sanitario, pero si las cosas se amplían a lo económico el panorama es más desalentador por más buena cara que quiera vérsele a una “tormenta perfecta” que mezcla un dólar que coquetea con los $3.900 y un barril de petróleo a menos de US$35, muy al borde de lo que es rentabilidad para los presupuestos nacionales. Nunca antes se habían juntado tantos temas locales e internacionales en un comienzo de año que prometía muchas cosas buenas, como control de la inflación, alto crecimiento económico y un ánimo empresarial a prueba de ventarrones de incertidumbre y recesión provenientes de las economías desarrolladas.

Para la economía el frente a contener más importante es la tasa de cambio que obliga a las empresas a rehacer sus presupuestos, pues no es lo mismo un dólar a $3.360 que uno por encima de $3.800. El factor que más ha contribuido a esta preocupante situación es el anuncio de Aramco -la empresa petrolera saudí- de aumentar su producción de petróleo y pelearle mercado a las petroleras rusas bajando el barril con descuentos de más de US$8. Se espera que el tira y afloje entre árabes y rusos termine la próxima semana cuando se vuelvan a sentar en el marco de la Opep para volver a revisar las previsiones; una cumbre que seguramente terminará con puntos en común que eviten una nueva catástrofe que lleve al mundo a una ineludible recesión, pues los países desarrollados no han encontrado nuevas formas de hacer crecer sus economías.

En lo que tiene que ver con la economía colombiana, no son buenas noticias las que nos llegan del frente del Covid-19, ni de la tasa de cambio y peor aún del precio del petróleo, producto primario que sigue siendo el número uno de las exportaciones y principal fuente de ingreso del Gobierno Nacional. Solo queda llamar a la cordura, a la sensatez en muchas posiciones y sobre todo a acompañar al Ejecutivo en sus políticas para lograr que las finanzas públicas asimilen esta coyuntura financiera y que el crudo y el dólar retornen a los niveles fijados en los presupuestos de US$60 y $3.350.

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