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EDITORIAL

Los significados modernos de la Semana Santa

martes, 3 de abril de 2012
La República Más
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siempre será un espacio para la reflexión espiritual, al tiempo que debe ser una semana para repensar el papel empresarial.

Esta Semana Santa de 2012 comenzó para Colombia con muy buenas expectativas de paz y reconciliación con la entrega de solo un puñado de los secuestrados por las Farc. Esta una noticia que tiene un significado muy profundo durante este tiempo históricamente cargado de reflexiones espirituales y de deseos por un mañana mejor.
Que el grupo guerrillero más antiguo de América Latina y el más activo en su accionar terrorista en contra de la población civil, prometa que va a acabar con los secuestros y a liberar a todas las personas que tiene en su poder, es un gesto gigante que debe tener ondas repercusiones en la dinámica de los negocios en Colombia, dado que el deteriorado orden público es uno de los argumentos principales para no desarrollar nuevas inversiones, ni generar nuevos empleos.
Los significados modernos de la Semana Santa son muchos. El primero debe estar en consonancia con nuestro universo católico en donde el perdón y la reconciliación juegan un papel determinante y abren un camino necesario para la consolidación del país económico. Ojalá, con esta entrega de secuestrado comience verdaderamente el proceso de cambio de las partes en conflicto para que esta generación pueda conocer una paz duradera, que dispare una economía en constante crecimiento aún en medio del conflicto armado que se ha extendido por más de cuatro décadas, y que si una pacificación se da prontamente, Colombia se convierta en un emergente admirado y progresista como lo son países vecinos de la talla de Brasil, Perú o Chile.
La Semana Santa le debe servir al mundo empresarial para reflexionar sobre su papel en la sociedad con análisis concretos sobre su aporte más allá de las sólidas utilidades que les brindan a sus socios y accionistas. El empresariado colombiano ha desarrollado grandes programas de responsabilidad social que van más allá de sus impuestos y son cada vez con mayor resonancia un referente en América Latina. Su cada vez más estrecha vinculación con las comunidades con las cuales trabajan, es una muestra de que se puede trabajar por el entorno sin que se obligue a ello.
Pero esta Semana Santa que hoy llega a su segundo día debe hacer reflexionar no solo a los empresarios y gobernantes, sino a todos quienes profesan una religión que le duela el entorno, en materia de equidad social. Colombia no puede seguir siendo el cuarto país menos equitativo del mundo solo superado por regímenes paupérrimos desolados por dictaduras. Debemos acabar con esa manida cuestión de que en Colombia los ricos son muy ricos y los pobres muy pobres. Es tiempo de cambiar y de verdaderamente trabajar por una Colombia mejor.

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