jueves, 13 de octubre de 2016
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No solo la reforma tributaria juega un papel en las cuentas para los presupuestos del nuevo años, también el entorno global será determinante. 

 

Al terminar la primera quincena de octubre y a pocos días de comenzar la recta final del año, hay varios hechos evidentes de índole internacional -además de otros locales- que se posan sobre la economía colombiana y que no dejan de generar una situación de poca claridad hacia el futuro. El primero o más próximo es el efecto Donald Trump que solo se aclarará una vez los electores estadounidenses se pronuncien con su voto el próximo 8 de noviembre. El segundo suceso inesperado tiene que ver con las consecuencias sobre la economía local del desenlace de la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, situación que sin lugar a dudas golpeará con dureza a las empresas españolas de gran presencia en Colombia en sectores neurálgicos, como la banca y las telecomunicaciones, vía Bolsa de Valores de Madrid. El tercer nubarrón es el generado durante todo este año sobre la eventual alza de tasas en Estados Unidos, un hecho que viene esperando desde hace 12 meses y que aún no se ha dado, pero que trasnocha a las autoridades económicas, pues cualquier proyección o planeación en tasa de cambio que se realice está íntimamente afectada por tal decisión monetaria externa.

A Trump, Brexit y Yellen se suman situaciones locales como la economía posplebiscito; la discusión de la reforma tributaria; el cierre de fin de año y el aumento de la tensión política de cara a las elecciones presidenciales que poco a poco se acercan, pues para nadie es un secreto que 2017 será un año de ambiente electoral en donde se destaparán varias cartas de cara a la Casa de Nariño y a las curules en el Congreso. Todos esos elementos externos más los políticos nacionales, se suman al comportamiento macro de la economía y factores más informativos como la evolución de la inflación, la tendencia de las tasas de intervención del Emisor, el crecimiento de la economía, la generación de empleo, la balanza de pagos y el déficit fiscal son elementos a tener en cuenta para finiquitar los presupuestos de 2017, muy marcados hasta ahora por la incertidumbre.

En las únicas variables que se ve una ruta determinada de clara mejoría es en la tendencia de la inflación que empieza a volver por la senda entre 3% y 4% para el próximo año. Para algunas de las opiniones más calificadas que llevan la economía, la tasa de cambio sigue revaluada, pero el mercado del petróleo hace que la moneda estadounidense se mantenga en $2.900 en promedio, máxime ahora que los países productores cartelizados en la Opep decidieron congelar su producción y volverse a poner de acuerdo para elevar los precios que tímidamente tocan los US$50 por barril en al referencia WTI, una noticia que siempre será agridulce para los colombianos, dado que petróleo caro es bueno para las arcas nacionales, pero bastante malo para la economía de bolsillo, vía gasolina.

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