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EDITORIAL La triste marcha de las industrias
sábado, 13 de octubre de 2012
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Poco a poco Colombia pasa de ser un país con petróleo a ser un país petrolero que ve como se apaga la industria

Poco a poco Colombia pasa de ser un país con petróleo a ser un país petrolero que ve como se apaga la industria

Las cifras de las Cuentas Nacionales Departamentales presentadas esta semana por el Dane evidenciaron una situación que ya no es un secreto a voces o un estudio escondido de algunos técnicos, que es una realidad fehaciente. Los departamentos dedicados a la explotación de minas de carbón y a la extracción de petróleo le aportan más al Producto Interno Bruto que los otros motores del desarrollo colombiano como lo eran Antioquia y Valle del Cauca, juntos pesaron el 26,8% en el PIB de 2011 que creció 5,9% y subió hasta los $615,7 billones. Unidas las participaciones de Antioquia y Valle suman 22,6%.

Los departamentos minero energéticos son Meta, Santander, Boyacá, Casanare, Cesar, La Guajira, Arauca, Chocó, Córdoba, Huila y Putumayo, y ya juegan un papel muy importante en la conformación del PIB. Así las cosas, son los motores del petróleo y la minería los que están jalonando la economía colombiana. La tasa de crecimiento y el PIB de ese sector está creciendo más del doble que el PIB nacional, mientras que actividades como la agricultura y la industria solo crecen 2,1% y 4,1%, respectivamente. Colombia está viviendo una desindustrialización acelerada que tiene que ver con la dinámica de la minería.

Según las cifras de centros de investigación, “la participación de la industria en el PIB se redujo a la mitad, bajando de un máximo del 25% en los años 70 al 12,6% del año pasado. De forma similar el empleo generado en la industria pasó de ser el 25,4% del total nacional en la década de los 70 a solo el 13% en los últimos años”. Esta situación es una verdadera voz de alarma, pues el país se reconvertiría en una economía de muchas importaciones y zanjada en una crónica ‘enfermedad holandesa’. El crecimiento del sector minero energético en el PIB no es malo si las industrias y las pyme  también crecieran a buenos ritmos, pero eso no se está dando en Colombia en donde el aporte de las minas y el petróleo suma notablemente en detrimento de otras actividades de mayor seguridad como puede ser la agricultura.

El fenómeno no es nuevo, Anif ha dicho en sus publicaciones que “la verdadera década perdida en materia de producción industrial resultó siendo la de los años noventa, pues dicha participación cayó del 22% al 14% (una caída de 8 puntos en una década)”. Hay quienes dicen que la industria no está de capa caída por la minería actual, sino que está confirmando el impacto negativo ocasionado por la apertura económica.

El Gobierno Nacional y la Andi deben hacer algo serio sobre este tema, antes de que sea muy tarde, pues no se puede destruir más de seis décadas de tejido industrial.

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